miércoles, 24 de febrero de 2010

Las islas Malvinas

Decía André Malraux que "El arte es una rebelión contra el destino."
Siendo aún un crío, recuerdo que viví con cierto interés –supongo que todas las guerras “occidentales” lo ocasionan más-, allá por el año del Mundial en España, en 1982, lo que se conoció como “La guerra de las Malvinas”. Un intento fallido y desproporcionado de Argentina por recuperar las islas del mismo nombre.
Claro, supongo que por la edad, afinidad cultural y otros términos políticos que he ido aprendiendo después, mi simpatía se centraba a favor de la República de Argentina. Hoy, simplemente, y después de haber conocido más detalles sobre aquel suceso histórico (como casi todo lo que tocan los anglosajones) no justifico aquellas actuaciones.
Estos días, las islas Malvinas, vuelven a ser noticia. Buscando, me ha parecido observar que los recursos que tratan de explotar algunas empresas británicas se encuentran al Sur, no muy lejos de aquél de los Polos, en el Banco Namuncurá, cuya profundidad varía entre 50 y 200 metros y se supone que formaba una isla en el primer período glacial y que actualmente cumple una importante función de producción de la flora y fauna en aquella área oceánica, asociadas a las aguas sub-antárticas con alta concentración de nutrientes y saturación de oxígeno. Y podría seguir aportando datos y datos.
A mi parecer, debería de ser una zona Natural y no de explotación de un recurso –cuencas petrolíferas y gasíferas- del que se estudian y prevén alternativas más naturales y menos contaminantes.
Nuevamente, “los italianos que hablan español y se creen franceses” (Octavio Paz) parece que vuelven a exigir la recuperación del territorio de los kelpers. Espero que unos y otros sean, esta vez, más sensatos a la hora de adoptar posturas.
Supongo que estas rebeliones contra el destino no son el arte al que aludía Malraux.

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