martes, 2 de marzo de 2010

Fumar es un placer... acotado

Supongo que no se le puede quitar la razón a quien la tiene. Tal vez sí a quien la lleva. Pero no merece tanto la pena tratar de quitársela a quienes son capaces de perderla con las maneras de plantearla (improperios, bramidos,…).
Claro. Quien me conozca un poco habrá supuesto ya que me dispongo a escribir sobre el tabaco, pero procuraré ser comedido.
Soy un auténtico fumador convencido. Más de un@ habrá tenido ya la sensación de que padezco la peste “bofítica” –bofe- o algo similar. Al menos, procuraré no echar pestes.
Está en boca de todos este temita que se las trae y, en pos de evitar malinterpretaciones, diré que no voy a defender el tabaco. Sí el derecho a fumar. Sí el derecho a no respirarlo.
Para empezar, dudo que sea éticamente correcto fulminar el derecho a elegir. Pienso que sería más correcto educar a los que fuman… y a los que no.
¿A quién se le escapa, puestos a respetar, que dejar de fumar conlleva unos sacrificios fuera del alcance de muchas voluntades? No voy a ponerme barroco pero os podría dar referencias sobre declaraciones de personas que han conseguido dejarlo y no se han olvidado ni un solo día de su vida del tabaco.
A mí no se me escapa que hemos llegado a esta situación debido a los que fuman y no respetan a quienes les molesta el humo. Creo que he pedido permiso para fumar en casi todos los sitios donde he entrado y, donde se me ha negado, no lo he hecho.
Lo que me temo es que terminemos censurando El fumador de pipa de Cèzanne, Mi cigarrillo de Picasso, el Hombre fumando de Botero, el autorretrato de Van Gogh fumando, el Fumador dormido de Dalí… ¿sigo? Por lo pronto, a un artista de los ruedos, como lo es Morante de la Puebla, le recriminan que fume puros en el callejón.
Los bares han marcado nuestra cultura con ambiente de tabaco. Si en un lugar no puedo fumar, soy respetuoso y no lo hago. Sean tolerantes y déjennos ese huequecito donde entre cigarros y cafés o un vinito nos sentimos más a gusto de tertulia. Yo no he salido a despotricar al que haya decidido abrir un local para no fumadores aunque es curioso el escaso número de locales que lo hacen, alguna razón habrá…
Tal vez, otra solución sería dar equis licencias de bares para fumadores y un porcentaje a estudiar para bares de no fumadores.
Mientras, como esto es un espacio público, me retiro por hoy... a echarme un cigarrito.

2 comentarios:

  1. Cual seria la reflexión?
    El fumador debe hacer un trabajo tan arduo para negar su goce mortal, casi tanto como el que debería llevarle en un diván sacárselo de encima

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  2. No creo que haya diván en el que no apetezca fumar. No obstante, lo adecuado sería no hacerlo si, con ello, puedes molestar. El resto, está en la mente de cada cual... Es mi reflexión.

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