viernes, 12 de marzo de 2010

Miguel Delibes

Ha desaparecido la “e” del abecedario, nos hemos quedado sin esa vocal pucelana que nos enseñó a crecer por El camino.
¿Qué “Carmen” lo habrá velado durante cinco horas con citas bíblicas a la sombra alargada del ciprés? Parece que aún es de día para sus lectores.
¿Quién va a cazar ahora a las ratas?
¿Quién va a disputarle el voto al señor Cayo?
¿Quién va a seguir la partida tras la siesta con viento sur?
El príncipe ha sido destronado, ¿no será hoy el día de los santos Inocentes?
¿Qué señora de rojo sobre fondo gris pasea por la Ruta del Hereje?
¿Quién escribirá sobre una hoja roja las viejas historias de Castilla la Vieja o las cartas de amor de un sexagenario voluptuoso?
¿Quién cobrará la vida de los diarios?
No voy a pretender descubrir ahora a Miguel Delibes: Premio Nadal (1947); Premio Nacional de Narrativa (1955 y 1999) y de las Letras Españolas (1991); Premio Fastenrath de la RAE (1957); Premio de la Fundación Juan March (1959); Premio de la Crítica de narrativa castellana (1962); Homenajes en el VII Congreso Internacional de Libreros (1980) y en el V Congreso de Literatura Española Contemporánea (1991); Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1982); Doctor Honoris Causa de las Universidades de Valladolid (1983), Complutense de Madrid (1987), del Sarre –Alemania- (1990), de Alcalá de Henares (1996) y de Salamanca (2008); Libro de Oro al Autor del año (1984); Premio de las Letras de Castilla y León (1984); Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de la República Francesa (1985); Hijo Predilecto de Valladolid (1986); Premio Cervantes (1993); Medallas de Oro de la provincia de Valladolid (1993), al Mérito en el Trabajo (1999), al Mérito Turístico del Gobierno Cántabro (2006 y 2009) y de Castilla y León (2009); Premio Luka Brajnovic de la Comunicación por la Universidad de Navarra (1997); Premio Vocento (2006); Premio Quijote de las Letras Españolas (2007); Hijo Adoptivo de Molledo (2009)… ¿Qué más se puede decir?
Fue elegido de la Real Academia Española, ocupando el sillón “e” el 01 de febrero de 1973, recibiendo de Dámaso Alonso la medalla de Académico el 25 de mayo de 1975.
Quizá sí sea el momento de la muerte y resurrección de la novela.
Requiescat in pace, descansa junto a Ángeles en el panteón de Personajes Ilustres del cementerio del Carmen de Valladolid.

No hay comentarios:

Publicar un comentario