viernes, 9 de abril de 2010

Ahí es nada, para Antonio Vega.

Agonizaba el año 2004 cuando conocí a mi compadrito Ángel Arroyo y, desde el principio, supe que nacía una verdadera historia fraternal entre ambos.
Él venía de lidiar sobre los escenarios con La Tercera República o Los Secretos, aparte de guardar en el cajón de sus memorias las historias compartidas con Enrique Urquijo, Quique González o de la guitarra que le cuidó durante años al guitarrista de Medina Azahara, Paco Ventura, hasta que se la devolvió cuando se reencontraron en un concierto. Ahí es nada.
Con la calidez humana que le caracteriza, hemos compartido muchas andanzas desde entonces, algunas de prensa rosa -top secret- y otras sobre los escenarios a los que me ha subido, pero recuerdo especialmente la escapada que hicimos en marzo de 2005 desde Huelva a Madrid, a la casa de Javier Urquijo donde se había instalado, por su delicada salud, Antonio Vega para grabar su último disco de estudio en solitario "3000 noches con Marga".
De aquella larga noche -cercana al aniversario de la muerte de Marga- podría contar un sinfín de anécdotas que prefiero, sin embargo, guardar en ese cajoncito del que os hablaba, que es donde mejor se conservarán y adquirirán su debida solera. Sí diré que sí tuvimos el placer de compartir una noche de guitarras, armónicas y voces entre los cuatro: Ángel Arroyo, Antonio Vega, Javier Urquijo y Juan Calle. Ahí es nada.
Aquella figura cadavérica y enfermiza que nos miraba de imposible reojo con precaución terminó regalándonos gran parte de su sabiduría... Y el 12 de mayo hará un año desde que se retiró el aprendiz de arquitecto, sociólogo y piloto, maestro de trastes y alineaciones vocales, a los universos que supo dibujar con sus canciones.
Hoy, muchos de los grandes que quedan, le rinden homenaje al más admirado por mi compadrito.
A cambio de las fotos, mi cd firmado y la Gibson de Ángel dedicada premonitoriamente, aquella noche le entregamos unos versos que habíamos escrito en el tren, durante el trayecto de ida, y que recibió sonriendo con su característica muesca de agradecimiento:

Este día cualquiera (Pensamiento y deseo, 05 de marzo de 2005)
Para Antonio Vega Tallés

Hay tesoros que se encuentran
si estás esperando nada,
como personas que te entran
teniendo desordenada
la habitación.
Me dejo llevar por ti
al sitio de tu recreo,
hay cosas que nunca vi
pero por lo menos creo
al corazón.
Hay un Arroyo en la Calle
donde escuchamos al Vega,
se percibe con detalle
cada nota de la entrega
de su creación.

Ahí, ya es nada y lo es todo.

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