miércoles, 21 de abril de 2010

La Ley de Murphy.

Sin apenas darnos cuenta -siempre que mantengamos buena conducta-, tal vez lo más rutinario, aparte de las necesidades fisiológicas, para las personas es la legalidad.
Cada vez que cruzamos una calle, salimos al campo, tomamos algo, conocemos a alguien,... todo ha de regirse dentro de unos parámetros establecidos de comportamiento que nos marcan las leyes. A partir de ahí, que cada uno desarrolle su personalidad.
Y claro, son necesarias para que no te vulneren los derechos.
Y nuevamente claro, aunque a veces se nos olvide, es obligatorio y vital cumplir con los deberes.
Las leyes son establecidas por los órganos competentes de cada lugar en los momentos adecuados para ello -se supone- y, por muy ignorante que sea uno, no puede alegar desconocimiento de las mismas. Lo dicen las leyes.
Ayer, debatía con un amigo sobre el trastorno que conllevan a quienes han de interpretarla, de una u otra manera, pues con el paso del tiempo cada ley se va remodelando acorde a las circunstancias.
Corresponde, principalmente, a las partes del Estado aplicarlas en un término final y debería ser obligación del mismo la actualización de cada remodelación y dar acceso a cada usuario de las mismas -a tod@s- al contenido actualizado y en un lenguaje más accesible- no se exige capacidad pero sí conocimiento-. Sin embargo, esta parte no se cumple. Si un@ lo quiere refundido y claro ha de pagar por adquirirlo a la parte privada que lo desarrolla, está claro, con más ahínco y profesionalidad, pues le va en ello.
Me aclaraba mi amigo sobre el doble juego de algunos entre lo público y lo privado. El interés de una u otra parte, especialmente económico, está claro pero como quien hace la ley hace la trampa...
No quiero empalagar con términos jurídicos, de manera que aquí dejo mi propuesta -no de ley- que se hace pública con efecto inmediato a partir de la publicación de la misma en la república independiente de mi blog.
Ya lo dice la Ley de Murphy: Cualquier solución entraña nuevos problemas. No hay problema que no pueda resolverse creando otros.
Por cierto, ¿alguien sabría decirme el número total de leyes por las que nos regimos en este país?

No hay comentarios:

Publicar un comentario