miércoles, 7 de abril de 2010

¿Dylan o China Vs. Tíbet?

¿Qué no se habrá escrito ya sobre Robert Allen Zimmerman, Bob Dylan? ¿Qué falta por escribirse sobre él?
Estoy de acuerdo con el discurso del Boss: "Bob liberó nuestra mente del mismo modo en que Elvis liberó nuestro cuerpo".
Pero a Dylan se le multiplican los Jerry Wexler, esta vez con mentalidad de dirigentes asiáticos, quienes le han denegado los permisos para sus conciertos previstos en China, en pos de evitar un posible delirio solidario con el Tíbet.
Lo peor no es que se lo pierdan los dirigentes chinos, sino el culto y el derecho de los que privan a los ciudadanos de una de las regiones y culturas más antiguas de la humanidad.
Y no sólo han vetado al de Minnesota, también han padecido en sus carnes este trato inquisidor los Rolling Stones, Oasis, Jay-Z, o la islandesa Björk que ya gritó hace un par de años "¡Tíbet libre!" en Shanghai.
En todo este proceso, el pertinente intercambio de declaraciones acusatorias entre dirigentes y promotores.
Espero que nada ni nadie irradie en los conciertos que el maestro tiene previsto dar el 24 de junio en Barcelona y el 26 de junio en Vitoria.
Escuchando Lonesome day blues, me viene a la cabeza que Bob Dylan, a puntito de cumplir la edad erótica, no se encamina apenas por los senderos de la agitación masiva, y menos aún si es por un campo que ya está trillado. Se ocupa, más bien, de seguir sin revisar los frenos de su Triumph 500 para caer cuantas veces sea necesario sobre el lodo que nadie pisa y desquitarse de estigmas etiquetados de postín y poder seguir haciendo malabarismos sobre los renglones y pentagramas donde se escriben y componen las canciones que nadie haya hecho jamás.
No se olviden de quien es el maestro.

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