lunes, 26 de abril de 2010

Sentencias ejemplares.

Quiero contar la historia de un hombre encaminado a ser abogado y que ha acabado siendo uno de los más prestigiosos jueces de la piel del toro. Y quiero dedicárselo a mi hermano, para que no decaiga nunca en su lucha particular por su fe.
En Granada cuentan con un manchego que cabalga por las ilimitadas llanuras de la justicia de menores sobre su corcel, tal vez blanco aún.
Fue un pequeño díscolo que acabó en un correccional o, como él dice, tímido para los estudios. Hoy es el Magistrado D. Emilio Calatayud.
Llama la atención que no parece temer la espada de Damocles. Lucha desde la cordura y la coherencia por la justicia en la sociedad bajo su concepción y capacidad de mando.
Son curiosas, y sirvan como ejemplo, sus sentencias, conocidas ya por doquier y relatadas en su libro "Mis condenas ejemplares". "Condenas" que consisten en aprender a leer, escribir o dibujar, o a sacarse el graduado, o a replantar bosques, o a limpiar botellones,... en lugar de internarlos -salvo caso verdaderamente necesario-.
También ha condenado a impartir clases de informática por crackear el sistema de varias empresas, a patrullar junto a la policía por conducción temeraria sin permiso, a visitar traumatología por conducir sin seguro, a trabajar con los bomberos por incendiar papeleras,... Estamos hablando de "condenas" a menores.
Se le puede ver en muchos videos de youtube tratando de enderezar los renglones torcidos de la sociedad desde la base y clamando por la reeducación. O con un cigarro en la mano abroncando a un menor por sus vicios.
Se le critica de blando y paternalista. Un juez ejemplar que cabalga en solitario, tal vez, pero que se cree la ley y apuesta por ella.

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