lunes, 5 de abril de 2010

Un lugar para las dudas.

De que la vida sigue siendo un misterio da buena cuenta el hallazgo de la Nasa en la Antártida, donde ha detectado la existencia de dos seres vivos a casi 200 metros bajo "hielo", en plena oscuridad, lo cual ha alterado las teorías sobre los requisitos necesarios para desarrollarse la vida.
Los hallazgos han sido un crustáceo denominado "Lyssianadis Amphipod" de 8 cms. de longitud y el tentáculo de una medusa de unos 30 cms., que fueron divisados por una cámara de video que se introdujo a través de la gruesa capa de hielo y que descendieron hasta el profundo "reino de la oscuridad".
Esto hace plantearse de nuevo la vida en otros planetas, la cual no concibo en el universo que habitamos a nuestro nivel racional o de conciencia sobre la misma, aunque no descarto la existencia de la panspermia, con bacterias u otros elementos reproductores.
¿En otros universos? Nuestra racionalidad sólo parece ser capaz de llegar a plantearse, y remotamente, la posibilidad.
Las condiciones necesarias pueden haberse dado igual que aquí a tan "sólo" cinco planetas o a miles de millones de años luz, en universos desconocidos. Me invade la curiosidad de saber si, en ese caso, se podrían desarrollar nuestros sentidos como los concebimos, e incluso de si seríamos capaces de desarrollar alguno más para adaptarnos.
¿A qué huelen los planetas? ¿Llueve en otros universos? ¿Existe una conciencia superior a la nuestra sobre la vida?
No hemos de olvidar, ante todo, que la vida es una consecución de casualidades y que el número que sale en un dado es siempre el que menos posibilidades tiene contra el conjunto de los demás. Si unos microsegundos después del Big Bang hubiera habido un poco más de masa negativa o la interacción nuclear hubiera sido tan sólo un poco menos fuerte... No tendríamos lugar para estas dudas.

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