lunes, 17 de mayo de 2010

El Monje Loco Libertino.


Grigori Yefímovich Rasputin, más conocido como el Monje Loco, fue un auténtico personaje influyente de la sociedad rusa a principios del siglo XX. Era un tipo muy alto, gran orador, violento y de mirada penetrante.
Sin formación académica, creció de forma salvaje en Siberia y ejerció de cuatrero. A los 18 años, lo confinaron en el monasterio de Verkhoturye donde tuvo una visión y se convirtió en místico, ingresando en la secta cristiana conocida como khlysty (flagelantes), condenada por la iglesia ortodoxa rusa, con la particularidad de celebrar constantes fiestas y orgías, de las que se hizo un acérrimo integrante.
Después, se pasó dos años viajando por tierras eslavas, Grecia y tierra santa donde aprendió esoterismo, teosofía, viejas religiones y tradiciones.
Decía que "se deben cometer los pecados más atroces, porque dios sentirá un mayor agrado al perdonar a los grandes pecadores"... y lo practicaba.
Logró curar al zarevich Alexis de la hemofilia, lo que no había logrado ningún médico llevado al palacio de San Petersburgo. A partir de entonces, Rasputín se convertió en el protegido de la emperatriz Alexandra, aunque veía a Rusia "envuelta en una nube negra e inmersa en un profundo y doloroso mar de lágrimas".
Durante la 1ª guerra mundial se le acusó de ser un espía alemán.
Algunos aristócratas pretendieron su desaparición pero sin éxito, por lo que llegaron a pensar que aquel ser era inmortal.
Finalmente, una noche de diciembre de 1916, el príncipe Félix Yusupov (con fama de homosexual atraído por Rasputín) y el gran duque Demetrio Románov (primo del zar), junto a su séquito, decidieron asesinarle en Petrogrado. Primero lo engañaron invitándole a un banquete donde sazonaron la comida y la bebida con cianuro en exceso. No pareció suficiente y Yusupov perdió los nervios, disparándole al corazón. Al principio, lo creyeron muerto pero el coloso se levantó, se zafó de cuantos lo rodeaban y escapó. Al llegar a un patio interno, consiguieron darle caza y lo acribillaron a tiros hasta que cayó nuevamente. Creyéndolo muerto, lo envolvieron en una alfombra y lo arrojaron al río Neva. Sin embargo, la autopsia desveló que murió ahogado.
Una hija de Rasputín afirmaba en una autobiografía que Yusupov lo violó auxiliado por su cortejo durante el asesinato.
También hay versiones que aseguran que el servicio secreto británico participó en su asesinato.
Al final, para engrosar su "prestigio pecaminoso", tanto su miembro viril (se ¡conservan! 28,5 cms., al parecer medía cerca de 40 cms.) como los testículos, que le seccionaron durante su asesinato, se conservan actualmente en el Museo Erótico de San Petersburgo.
Por cierto, Rasputín viene a significar algo así como "libertino".

2 comentarios:

  1. ................... la realidad siempre supera la ficción, la historia nos lo demuestra a poco que entremos en ella.
    Un abrazo compañero

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  2. ...pues va a ser que yo no pienso ir al museo ese ni de coña!!! (jajjaja)
    Buen trabajo Don Juan...siempre interesante ;)

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