sábado, 26 de junio de 2010

En primera persona del singular.

La soledad es la primera persona del singular en un verbo que se abstrae de géneros y personas.
A estas alturas, es un vocablo desgastado por las compañías perecederas. La soledad se siente pero no se explica. Cuando se cuenta pierde su embrujo y su verdad, así que voy a soltar fantasmas.
Uno puede estar rodeado de miles de ánimas, vivir en medio del núcleo más poblado de la tierra, derramar espuma de cerveza brindando con el risorio enmohecido de historias, jactarse de silencios vanos,... y estar sumido en la auténtica soledad sin percatarse de ello.
La soledad baila descalza en noches sin gatos ni estrellas. Culpa al corazón de no comprenderse en su entorno.
La soledad es un zulo donde se confinan las inquietudes y los deseos, es la enésima ex-mujer que ya no recuerdas, es inventarse un demonio que justifica la falta de apego, una caja llena de agujeros por donde se escapan los sentimientos.
La soledad es un grito en el desierto con eco, un eco de remordimiento, como todos. Es una lágrima sincera que no se llora, una rencilla con un pasado olvidado, un castigo al futuro ausente, ver avanzar las agujas del reloj.
La soledad es una manera de dramatizar la vida sin justificación, un cerrojo al dolor, una pretensión de cuento de hadas sin principio ni final, un secreto bien guardado.
La soledad esgrime argumentos que no comparto pero que me seducen, desprende arrogancia en su mirada penetrante, es inquisitiva en su determinación de aislarme.
La soledad, no obstante, me aguarda a la vuelta de cada esquina que procuro no doblar y me ha susurrado al oído estas palabras con un sentimiento que llevaba tiempo sin asaltarme al sentarme a escribir.
Yo soy, yo estoy, yo existo,... Primera persona del singular del verbo que conjuga mi soledad.

jueves, 24 de junio de 2010

El orgullo gay en Huelva.

Me cansa ver como, todavía, siguen surgiendo planteamientos sobre la estabilidad o salud de las personas homosexuales. No hay mayor enfermedad mental que la intolerancia.
Yo me considero varón de mi especie y heterosexual... Y, por mucho que lo piense o lo lea, no veo un argumento razonable en ello para adquirir una postura déspota contra quien no piense lo mismo. No sé, igual es por mi falta de conocimientos aritméticos o astrológicos que no veo por dónde sentirme superior o inferior.
Mi apetencia se inclina por lo mujeriego, sí, y no lo considero una enfermedad. Tal vez, por la escasez de oportunidades pueda llegar a ser un hándicap pero ¿enfermedad?.
No llevo bien una exaltación impositiva de género o condición, no obstante, no es justificación para reducir los derechos de igualdad que han de asistirnos a todos: Blancos o negros, hombres o mujeres, homosexuales o heterosexuales, altos o bajos,...
Hoy se celebra, en Huelva, el día del orgullo gay. Sin embargo, en la plaza de las Monjas, lugar donde se centran decenas de actividades a lo largo del año, no podrán festejar su día los homosexuales por decisión del ayuntamiento. Pueden argumentar lo que quieran pero yo denoto una clara discriminación a los homosexuales -de ambos géneros-.
Aclaremos que homosexual procede del griego homós -igual- y del latín sexualis, es decir, viene a ser una relación sexual y/o sentimental entre personas del mismo sexo. No utilizaré otros adjetivos en pos de evitar que se pueda interpretar peyorativamente.
Y ya pueden decir los curas y los moralistas lo que les venga en gana. Desde aquí, en apoyo a la libertad de condición, argumentaré dos cosas:
1º No conviene echar cuenta a medios días habiendo días enteros
2º No hay mayor desprecio que no hacer aprecio.
Disfrutad de vuestra fiesta en la medida que podáis, dad una lección de comportamiento y dejad las mariconadas -esta vez sí, peyorativamente- a las tristes vidas insulsas que carecen de capacidad para razonar sin tratar de ponerse encima o debajo.
La celebración comenzará con una marcha desde la Plaza de la Soledad a las 21.00 horas.

miércoles, 23 de junio de 2010

Realizaciones y vuvuzelas.

Estamos metidos de lleno en un nuevo mundial de fútbol. Treinta y dos países casi inmovilizados para ver de lo que son capaces los héroes de pantalón corto que defienden los colores patrios de sus respectivos países.
Anécdotas aparte, y dejando de lado los resultados, el buen o mal juego, las apuestas y el sino que depare el desarrollo del mismo, hay algo que no me parece correcto por parte de los encargados de realizar la emisión a través de la televisión: La retransmisión con las vuvuzelas en un tono ambiente desmesuradamente alto.
Y eso, muy señor@s mí@s, no es culpa de las personas que van a los estadios a animar, las mismas a las que tanto les ha costado llevar un campeonato mundial a su país, las mismas que fueron apartadas de los campeonatos mundiales durante el Apartheid o Separación, las mismas que lo han conseguido gracias al liderazgo de Nelson Mandela.
Personalmente, prefiero el colorido que aporta aquella barra brava agitando las vuvuzelas o lepatatas al que ofrecen otros campos con bengalas, petardos y otros artilugios que no voy a inventariar ahora. Y no creo que sea cuestión de "estar como en misa". No quiero ni imaginar queé harían si pudieran reproducir el frío gélido a través de las ondas y el mundial se celebrara en Islandia o Noruega.
Entiendo que los encargados de retransmitir los partidos lo tengan difícil dado que una vuvuzela llega a alcanzar 127 decibelios pero es el gaje de un oficio.
No le vamos a pedir peras al olmo. Hoy en día me cuesta ver un partido donde los locutores de turno no se vayan por las ramas, no le den patadas al diccionario, no retransmitan los asuntos particulares de los jugadores en lugar de sus jugadas ni se pasen medio partido diciéndote que después del partido echan la serie tal. Esa guerra parece perdida y no sé donde se meten durante los encuentros tantos analistas de fútbol que hay.
Lo que sí pueden hacer es bajar el sonido ambiente durante la retransmisión de los partidos, pero parece que tenemos que padecer los gajes que origina la miscelánea de un oficio.
Señores encargados de retransmitir los partidos: Ya nos hemos enterado de que las vuvuzelas son molestas, nos las habéis metido hasta… en la sopa. Pongan una queja a la empresa correspondiente para que los fabriquen con sordina, por ejemplo, o soliciten de quien corresponda en el estado sudafricano que las horas de partido sean consideradas Nkosi Sikelel´iAfrica -dios bendiga a África-, momento en que no están permitidas.
Ahora, por favor, sed profesionales y dadnos una retransmisión, acorde a lo que pagamos por ver, desde una de las raíces de la humanidad… Aunque casi prefiero escuchar el si♭ constante de ese “baño de sonido” a lo de la novia del portero tal, el anterior seleccionador cual o si después van a “echar” la telenovela “equis”.

lunes, 21 de junio de 2010

Instrumentos de púa.


Quiero hacer un hueco en mi blog a una reivindicación cultural, pedagógica y profesional. Al igual que la guitarra, el piano o el clarinete -en lo tocante a lo musical-, así como la educación física o la animación socio-cultural, considero que deberían de instaurar un grado superior de instrumentos de púa en Madrid.
No es una cuestión de desmerecimiento de ninguna de las nombradas ni de las omitidas. Se trata de un reconocimiento a los “profesionales” loados en el ámbito de la cultura pero que no parecen tener un reconocido hueco definitivo en la sabiduría administrativa.
Puedo hurgar en los antecedentes -estamos en la tierra prometida de los arqueólogos e historiadores-. La bandurria, por ejemplo, encierra en sí un trémolo de posibles orígenes, uno de ellos data del 400 d. c., aproximadamente, y ha formado parte de las civilizaciones romana, babilónica, egipcia, árabe,… Lo que no se puede negar es que la historia de la música y sus instrumentos están ligados indivisiblemente a la historia de las civilizaciones.
Se implantó en España después de algunos trasiegos y, de aquí, se ha expandido a lo largo de los siete mares en las conquistas y descubrimientos que han ensortijado el cum lauden de la piel del toro –no sólo íbamos a exportar enfermedades-.
Generalmente distinguidos como bandurria o laúd, según la tonalidad o resonancia, se nos presentan la bandurria soprano, el laúd –o bandurria- contralto, el laúd –o bandurria- tenor y el laúd –o bandurria- barítono, dentro de la familia de instrumentos de plectro españoles, ejerciendo “la voz cantante” de los conjuntos llamados de pulso y púa.
La mandolina es conocida en más países y, aunque hay lutieres que lo fabrican en España, estos suelen provenir allende nuestras fronteras.
Desde Vivaldi o Beethoven, que llegaron a componer música docta para esta clase de instrumentos, hasta la tonalidad tímbrica que han buscado artistas de talla popular como Carlos Cano, María Dolores Pradera, José Antonio Labordeta, Los Sabandeños, la Rondalla de Boltaña, Leonard Cohen, Bunbury, El Nuevo Mester de Juglaría o Joaquín Sabina, pasando por la ardua interpretación y composición de artistas en distintos géneros musicales, como Julio Pereira o Jacob do Bandolim, o los sobradamente reconocidos en el ámbito más clásico de la música como Yasuo Kuwahara o Marga Wilden-Hüsgen (sin duda referencias en los mejores conservatorios del mundo), los instrumentos de púa forman parte del culto histórico, sin ningún género de dudas. Aparte de España, son interpretados en casi toda Europa, Iberoamérica, Japón o Filipinas,… ¿Hemos de quedarnos,pues, también en esto a la zaga?
Es una lástima que los maestros y amantes del plectro, de la púa, salvo en Murcia, no obtengan apoyo gubernativo para documentar y ensalzar estos instrumentos que requieren, sin duda, de una destreza que concluye siendo agradecido por los oídos de quien ama la música. Es por esto que deberemos estar agradecidos a las investigaciones y desarrollo realizados por enamorados incondicionales de estos instrumentos de los que la historia se encargará de poner nombres y apellidos.
Finalmente, estoy convencido de que estos instrumentos no tienden a su desaparición pero sí sería más prócer que obtuviera el reconocimiento debido, que es por lo que se está luchando y a cuya causa me uno por estimarlo en alto grado de admiración. ¿Qué digo alto? Superior, como el grado que corresponde que obtengan.
En países como Italia o Alemania, los instrumentos de Púa son considerados de música docta. En Madrid, sin embargo, existe hasta el grado profesional, pero no se puede obtener la conclusión académica. De los tres grados –Elemental, Profesional y Superior-, los músicos de plectro se ven huérfanos del último, viéndose obligados a viajar, incluso fuera de nuestras fronteras para poder obtenerlo.
La Comunidad de Madrid, como entidad pública y centro geográfico y político de España, debería garantizar el derecho de finalizar unos estudios partícipes directos, como así creo haber documentado –aunque brevemente-, en la historia y en su cultura.
Por eso, ¡Grado Superior de Instrumentos de Plectro en Madrid, YA!

viernes, 18 de junio de 2010

Jaque mate al campeón.

Fue en la adolescencia, cumplidos los 15, que Robert James "Bobby" Fischer alcanzó el título de Gran Maestro del Ajedrez -hoy día, los sistemas informáticos permiten alcanzarlo antes-.
A pesar de poseer un coeficiente intelectual de 184 -o, quizás, por ello- dejó entrever su constante paranoia, desde peticiones de subir unos centímetros el retrete de la habitación de un hotel hasta mostrar su entusiasmo por el atentado de las torres gemelas, tras su expulsión del país.
Su estilo de juego era universal, o lo que es lo mismo, dominaba todas las tácticas y técnicas y lograba su objetivo de vencer de manera asombrosa o trivial, como más le conviniera.
En una ocasión, se retiró por el exceso de partidas del calendario y regresó minutos antes de perder por incomparecencia, con la mitad del tiempo asignado transcurrido y ganó con facilidad. Pero sus creencias le imponían ese descanso.
Destacaba por la rapidez con la que jugaba, sin dejar de memorizar sus partidas al detalle.
De origen estadounidense, acabó con la hegemonía rusa sobre el tablero en plena guerra fría, los cuales llegaron a aliarse, simplemente, para que ganara un ruso.
Después de muchos trofeos, reconocimientos y records deslumbrantes, optó por retirarse, apareciendo tan sólo en una ocasión tras 20 años, en 1992, que le valió una condena de 10 años de cárcel por escupir en una Orden que decía que violaría sanciones de las Naciones Unidas si jugaba al ajedrez en Yugoslavia, lo que hizo, exiliándose a Islandia.
En 1996, publicó una variante de ajedrez en la que la posición de salida de las piezas era aleatoria -excepto la de los peones-.
En el año 2004, fue detenido en Tokio por llevar el pasaporte caducado, cuando iba a Filipinas a ver a su única hija. El gobierno estadounidense reaccionó y pidió su extradicción. Una carta de su contrincante Boris Spassky a George Bush pidiendo que retirasen las acusaciones contra Fischer por su relevancia para el deporte estadounidense o que le encarcelaran con él para jugar al ajedrez en la cárcel ayudó a lograr, junto a la acogida del parlamento islandés, la clemencia con la que Fischer pudo esquivar la cárcel regresando a Islandia.
El dueño del tablero falleció a las 64 casillas anuales de una vida en la que siempre luchó por ser integral. Se negó a rodar anuncios que fueran mentira -tocando el piano porque no sabía o echándose una crema al pelo que no utilizaba-, a pesar de las suculentas ofertas.
Ahora, las autoridades judiciales islandesas han ordenado la exhumación del cadáver del genio para esclarecer a quién pertenecen los dos millones de dólares que Fisher no legó antes de morir y que se disputan su supuesta hija, su esposa en el momento de la muerte, dos sobrinos y el ministerio fiscal de Estados Unidos.
Jaque mate.

lunes, 14 de junio de 2010

Escribir en mi blog es llorar.



Ese vago clamor que rasga el viento
es la voz funeral de una campana;
vano remedo del postrer lamento
de un cadáver sombrío y macilento
que en sucio polvo dormirá mañana.

Así daba comienzo la elegía con la que José Zorrilla despedía a Mariano José de Larra en su entierro, considerado como el prócer escritor del romanticismo español –junto a Espronceda, Bécquer y Rosalía- con la solera adquirida por sus textos.
“La diferencia que existe entre los necios y los hombres de talento suele ser sólo que los primeros dicen necedades y los segundos las hacen”.
Este revolucionario contra el racionalismo, hablaba y escribía en castellano y francés a la edad de cinco años. A los nueve estudiaba gramática, latín y griego. A los 12 tradujo del francés al castellano la Ilíada de Homero y a los 19 lanzaba la revista mensual “El duende satírico del día”.
Desde su prosa clara y concisa, llena de sátira, sazonaba el sentimiento patrio contra el absolutismo y la sociedad en grupo, generándose no pocos enemigos. Algo comprensible por lo adelantado a su tiempo que resultó ser, hasta el punto de que sus ensayos aún mantienen cierta vigencia – “En este triste país, si a un zapatero se le antoja hacer una botella y le sale mal, después ya no le dejan hacer zapatos”-. No olvidemos que en aquella época, principios del siglo XIX, España estaba envuelta en continuas revueltas.
Nunca firmó con su nombre, ocultándose bajo los seudónimos Fígaro, Duende, Bachiller y El pobrecito hablador, y publicando más de 200 artículos con España en el centro de su obra: “Aquí yace media España. Murió la otra media”.
Aunque Larra se casó y tuvo 3 hijos, se recorrió media Europa persiguiendo y huyendo de su amante, reflejándose su estado personal también en su literatura.
El joven inquieto de “El Parnasillo” decidió pasar a la acción política y salió elegido diputado por Ávila en 1836. Sin embargo, no pudo tomar posesión de su escaño por el Motín de La Granja de San Ildefonso –Segovia-, tras la que se restauró la Constitución de 1812.
Agonizaba el escritor - Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Quién ha muerto en él? Leamos. ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!-, cuando sobre las ocho y media de la tarde del 13 de febrero de 1837, tras ser rechazado por su amante Dolores e incomprendido por la otra –España-, Larra se pegó un tiro en la sien frente al espejo. Machado dijo que: “Anécdotas aparte, Larra se mató porque no pudo encontrar la España que buscaba, y cuando hubo perdido toda esperanza de encontrarla”.
El santo laico del periodismo aún no tiene quien le suceda. En 1908, Azorín, Unamuno y Baroja, representando a la generación del 98, llevaron unos claveles a su tumba en su redescubrimiento. Aún hoy, algunos periodistas se acercan al Panteón de Hombres Ilustres a dejarle flores. Desafortunadamente, el hecho de tener patrón no da la gracia de ejercer con la misma destreza, sentimiento y sabiduría -“Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta”-.
Sirva, pues, de referencia. “Suponiendo que se escriba con principios, se puede escribir después con varios fines”.

jueves, 10 de junio de 2010

Avive el seso y despierte.

Jorge Manrique de Lara y Figueroa es otro de mis autores de cabecera. No existen datos fiables sobre él hasta 1465, pero se sabe que siguió la vida política, militar y literaria de su familia.
Resultó herido de muerte en la batalla contra el asedio a Uclés en 1479, luchando con las tropas de Isabel y Fernando contra los partidarios de Juana la Beltraneja, en una escaramuza cercana al castillo de Garcimuñoz, en Cuenca.
Unos aseguran que murió de inmediato, otros que murió días después. Pero entre sus ropas, hallaron sus últimas líneas: "¡Oh, mundo! Pues que nos matas, / fuera la vida que diste / toda vida; / mas según acá nos tratas, / lo mejor y menos triste / es la partida".
Su obra consta de apenas 40 composiciones, clasificadas en amorosas, burlescas y doctrinales. Esta última, parecía dar respuesta a su canción: "No tardes, Muerte, que muero; / ven, porque viva contigo; / quiéreme, pues que te quiero, / que con tu venida espero / no tener guerra conmigo".
Pero, sin duda, la obra que más reconocimiento le creó fue la elegía "Coplas a la muerte de mi padre" -Rodrigo Manrique- entre cuyos versos destacan, entre otros, los pedagógicos "Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar,...". Lope de Vega llegó a decir de ella que «merecía estar escrita en letras de oro», fueron glosadas por innumerables autores, merecieron el honor de una traducción al latín, e influyeron en grandes poetas como Francisco de Quevedo o Antonio Machado. Paco Ibáñez hizo una versión musical al ritmo impuesto por el pie quebrado.
Usó la canción trovadoresca, la copla real, la copla castellana, la copla de pie quebrado (de la que fue inventor su tío, el también gran poeta Gómez Manrique), la esparza y la copla de arte menor. Su rima es un tanto descuidada pero su lenguaje llano, lo que le individualiza del resto de autores de su época.
A mí, de vez en cuando, me gusta recitar "Más placer es que pesar / herida que otro mal sana / quien durmiendo tanto gana, / nunca debe despertar". Sobre todo cuando se empieza a abandonar la noche, cual parco símil.

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

miércoles, 9 de junio de 2010

Vuelva usted mañana, Fígaro.

Un funcionario pertenece al conjunto de organismos necesarios para que el Estado ejerza sus funciones. Hasta ahí, creo que cualquiera puede considerar que sean necesarios.
Se calcula que en España hay un funcionario por cada 18 habitantes -5,52% de la población- y uno por cada siete trabajadores. Bien, creo que el tema no es si hay demasiados o pocos, aunque se pueda tergiversar. ¡Ojalá se pudiera mantener un mayor número de ciudadanos con la estabilidad que proporciona un funcionariazgo!
El problema surge cuando la estructuración resulta caóticamente desproporcionada a los servicios públicos requeridos en un país.
No entiendo -y mucho menos con la ayuda de los avances tecnológicos- cómo pueden ser necesarios tantos empleados burocráticos y cargos intermedios correveidiles que lo único que consiguen es ralentizar el servicio que el ciudadano ha de recibir del Estado.
Un empleado público burocrático no debería requerir a un ciudadano -en muchas ocasiones por duplicado y, supongo, casi nunca por antojo- datos que ya constan en los archivos informáticos, a petición o por necesidad, de la administración. Ese caos lo termina pagando el ciudadano -funcionarios incluidos-. Es así, sumado al tiempo de resolución y escalones del proceso, como se granjea la conocida fama del funcionario y que ya describiera sobre 1832 el gran y admirado Fígaro -Mariano José de Larra- en su artículo "Vuelva usted mañana (artículo del Bachiller)". El título ya da bastante a entender de su contenido: http://www.ensayistas.org/antologia/XIXE/larra/larra12.htm
Creo que se deberían de potenciar los activos y reestructurar los pasivos en este aspecto.
Afortunadamente, también hay que decir que se han generalizado estos puestos a través de un proceso de selección transparente y abierto a todo el mundo, "de iure".
No hemos de olvidar la ventaja de la accesibilidad a nuestra sanidad, a la justicia, a la docencia, a los servicios sociales,...
Ahora, vuelven a estar en boca de todo el país por la reducción de sus jornales. El problema, como siempre, no es de colores. Nuestros gobernantes no han opositado para desempeñar los cargos que ostentan y, al respecto, me mantengo en lo expuesto anteriormente en este blog: http://donjuandelacalle.blogspot.com/2010/03/el-oculto-poder-del-pueblo.html

martes, 8 de junio de 2010

Mi maestro.

En la década de los ochenta, estaba orientando mi norte con un enfoque acorde a lo pueril de mi edad. Fue un casual que, un sábado por la mañana, mi padre volviera del rastro con algunos discos de vinilo debajo del brazo. Yo aún no sabía lo que me marcarían dos de ellos: "Joaquín Sabina y todos sus éxitos" -1985- y "Ruleta Rusa" -1984-.
Destacaba, claro está, "Pongamos que hablo de Madrid". A mí, sin embargo, fueron "Calle Melancolía" y Negra noche" -del primero- y "Caballo de cartón" y "Por el túnel" -del segundo- las que me abrieron principalmente un objetivo y desvelaron mi inquietud: Se podía escribir lo que uno sentía e iba a hacerlo. ¡Uf, después adquirí "Juez y Parte" -1985- y "La Mandrágora" -1981-.
Recomiendo leerlo sin música, verán las referencias.
Sobrará decir que me hice un fan incondicional del maestro. Una de las cosas que he aprendido también de él es a diferenciar entre el artista y la persona. Admiro la obra del artista y, a Sabina, como persona, no la conozco... aunque creo que me gustaría tomarme unas birritas con él, guitarra en ristre.
Luego vinieron "los" Aute, Silvio, Robe, Cohen, Krahe, Dylan, Serrat,... en las mismas enfatizaciones artísticas. ¿Cómo lo explico? Un árbol (missobras) nacieron de una semilla ("Calle Melancolía") y de ahí un sinfín de ramales -aunque más bien a ramal y media manta- de los citados y otros como Baudelaire, Cervantes, Machado, Quevedo, Manrique, Neruda,...
Este árbol, en lugar de podarlo, conviene abonarlo más. Aunque se puede apreciar que mi gusto es más por la literatura que por la música, ambos, bien agitados, mejoran el fruto.
Me apetecía hablar un poco del maestro, pero como tal y sin extenderme, para hacer más grata la lectura. Normalmente, se habla de él proferiendo relatos sobre las drogas, el alcohol, el cinismo,...
Cuando un alumno aprende de un buen maestro lo recuerda por sus enseñanzas, no por sus hábitos. Desde hace tiempo le sigo lo justo -el alumno ha emprendido su vuelo- pero no puedo, por menos, que recordarlo como tal.

¡Salud, maestro, y agradecido!.

miércoles, 2 de junio de 2010

Club de fumadores.


He de revisar mi ombligo porque encajo todos los golpes tributarios una y otra vez, y no me considero tan decrépito como para achacarlo a un estilo de vida. Nuevamente, me refiero al tabaco, ¡cómo no!
Esta sociedad ególatra está gobernada por minorías chillonas e intolerantes que no consienten que un pensamiento sea más profundo que una voz ni respetan el mismo derecho a vivir de los demás que el que se les concede a ellos.
Datos: el eurobarómetro ha confirmado que el número de fumadores en España ha subido ligeramente desde 2006, cuando entró en vigor la vigente ley para restringir el consumo de tabaco. No voy a entrar en comparativas, no soy alguien que vea necesario medirse con los demás.
Eso sí, todos los estudios que he ojeado echan balones fuera responsabilizando, como siempre, a los menores, a las mujeres, a l@s parad@s,... Eso, lo de siempre.
A ver si se sienten ya satisfechos los que no tienen otra cosa que hacer en esta vida más que discutir, rebatir y luchar contra los vicios, placeres o antojos que algunos sabemos disfrutar -visto está que no somos tan minoría- y de los que los primeros se muestran tan reprimidos.
Conscientemente, procuro ser respetuoso fumando, es un placer que disfruto. Sé de fumadores que no lo son y eso no lo comparto. Al igual que, desde que tengo conocimiento -al menos-, ha habido no fumadores que nunca se han molestado por el tabaco. Que se persiga pues la intolerancia, ¡coño!.
Se ha creado una agria polémica por la aparición de fotos y vídeos con la cogida a Julio Aparicio pero no he escuchado más que un leve runrún por la entrada en vigor en España de la norma que obliga a incluir fotos de los efectos del humo en las cajetillas -las tabacaleras tienen dos años para hacerlo-.
Ahora, el gobierno ha enviado a los grupos parlamentarios una propuesta de modificación para eliminar los lugares públicos cerrados donde, hasta ahora, se podía fumar. Quedan pocos sitios: alguna habitación de hotel, una prisión, un centro psiquiátrico o mi favorita, por la que apuesto, los clubes de fumadores. Que se prepare la administración porque vamos a batir récord -ya que tan proclives son a la estadística- de clubes en esta piel de toro que se ha curtido entre conversaciones al calor del humo y del aceite usado, copa en mano, dándole la vuelta al mundo y dejándolo después como estaba. ¡Y, qué carajo, esa es mi cultura!
A ver cuándo se aburren de aburrirse estos cuatro amargados, o desvían un poco su atención hacia otros objetivos más íntimos y personales que lustren sus mentes,... o que, al menos, propongan convivencias en lugar de desnaturalizaciones divergentes.
El Gobierno pretende que la reforma de la ley antitabaco se apruebe antes de final de año. Previsiblemente en otoño. Habrá que acelerar el proceso de peticiones a las que, desde aquí, animo para solicitar clubes de fumadores -ya sabemos de la agilidad administrativa y burocrática-.
Por cierto, aún a riesgo de que me cierren el blog, aquí se puede fumar.

Parad el mundo que me bajo.


"La felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna". Con el pelo informalmente engominado, amplias cejas de betún, esquivas gafas redondas, bigote exageradamente decorado y un habano con la ceniza a medio caer, el neoyorquino Julius Henry Marx, que "nació a una edad muy temprana", pasó de ser un simple comediante a un dogmático de la trivialidad, valga la paradoja, ("Nunca olvido una cara pero con la suya voy a hacer una excepción"), aunque eso ya lo preveía cuando dijo: "Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro". Esto le debió de aportar ese confuso aire de optimismo sobre "La humanidad, -que- partiendo de la nada y con su sólo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria".
Groucho Marx era hijo de inmigrates alemanes judíos y se dio a conocer actuando con sus hermanos Chico, Harpo y Zeppo. El quinto en discordia, Gummo, nunca apareció en las películas y Zeppo sólo apareció en las seis primeras.
A Groucho le dieron un Oscar honorífico (1974) tres años antes de morir de neumonía. Y no es real la leyenda de su epitafio -"Perdonen que no me levante"-, como se puede ver en la foto, fue incinerado y sus cenizas se guardan en el Eden Memorial Park.
Eso sí, dejó atrás tres ex-esposas y tres hijos ("El matrimonio es la principal causa de divorcio") quien "No deseaba pertenecer a ningún club que acepte como socio a alguien como él". Supongo que repetiría, si pudiera, aquello de "He tenido una noche absolutamente maravillosa. Pero no ha sido ésta".
Existen divergencias en el posible origen del nombre Groucho: Según la hija de Chico fue por su carácter (“grouchy” es “gruñón” en inglés); en la biografía de Harpo y mencionado por Chico, sería alusivo a una bolsa salvavidas (“grouch bag” en inglés) en alusión al pequeño bolsillo colgado del cuello usado para guardar dinero; y la tercera, en la que el mismo Groucho, descontento de que le vieran gruñón o tacaño, afirmó que venía de un personaje de la historieta “Sherlocko el Monje”... Aunque los biógrafos lo tienen por mentiroso compulsivo.
En fin, aunque disfrute con este personaje no quiero excederme en barroquismos con sus frases, sólo un par de ellas más. "Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros", y esta ha sido mi historia de hoy, si no te gusta "no puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo".
Nota.- "Cualquiera que diga que puede ver a través de las mujeres se está perdiendo un montón de cosas".