miércoles, 2 de junio de 2010

Club de fumadores.


He de revisar mi ombligo porque encajo todos los golpes tributarios una y otra vez, y no me considero tan decrépito como para achacarlo a un estilo de vida. Nuevamente, me refiero al tabaco, ¡cómo no!
Esta sociedad ególatra está gobernada por minorías chillonas e intolerantes que no consienten que un pensamiento sea más profundo que una voz ni respetan el mismo derecho a vivir de los demás que el que se les concede a ellos.
Datos: el eurobarómetro ha confirmado que el número de fumadores en España ha subido ligeramente desde 2006, cuando entró en vigor la vigente ley para restringir el consumo de tabaco. No voy a entrar en comparativas, no soy alguien que vea necesario medirse con los demás.
Eso sí, todos los estudios que he ojeado echan balones fuera responsabilizando, como siempre, a los menores, a las mujeres, a l@s parad@s,... Eso, lo de siempre.
A ver si se sienten ya satisfechos los que no tienen otra cosa que hacer en esta vida más que discutir, rebatir y luchar contra los vicios, placeres o antojos que algunos sabemos disfrutar -visto está que no somos tan minoría- y de los que los primeros se muestran tan reprimidos.
Conscientemente, procuro ser respetuoso fumando, es un placer que disfruto. Sé de fumadores que no lo son y eso no lo comparto. Al igual que, desde que tengo conocimiento -al menos-, ha habido no fumadores que nunca se han molestado por el tabaco. Que se persiga pues la intolerancia, ¡coño!.
Se ha creado una agria polémica por la aparición de fotos y vídeos con la cogida a Julio Aparicio pero no he escuchado más que un leve runrún por la entrada en vigor en España de la norma que obliga a incluir fotos de los efectos del humo en las cajetillas -las tabacaleras tienen dos años para hacerlo-.
Ahora, el gobierno ha enviado a los grupos parlamentarios una propuesta de modificación para eliminar los lugares públicos cerrados donde, hasta ahora, se podía fumar. Quedan pocos sitios: alguna habitación de hotel, una prisión, un centro psiquiátrico o mi favorita, por la que apuesto, los clubes de fumadores. Que se prepare la administración porque vamos a batir récord -ya que tan proclives son a la estadística- de clubes en esta piel de toro que se ha curtido entre conversaciones al calor del humo y del aceite usado, copa en mano, dándole la vuelta al mundo y dejándolo después como estaba. ¡Y, qué carajo, esa es mi cultura!
A ver cuándo se aburren de aburrirse estos cuatro amargados, o desvían un poco su atención hacia otros objetivos más íntimos y personales que lustren sus mentes,... o que, al menos, propongan convivencias en lugar de desnaturalizaciones divergentes.
El Gobierno pretende que la reforma de la ley antitabaco se apruebe antes de final de año. Previsiblemente en otoño. Habrá que acelerar el proceso de peticiones a las que, desde aquí, animo para solicitar clubes de fumadores -ya sabemos de la agilidad administrativa y burocrática-.
Por cierto, aún a riesgo de que me cierren el blog, aquí se puede fumar.

5 comentarios:

  1. me ha gustado muchisimo tus comentarios

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  2. ¡hello! muchas gracias y bienvenid@.

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  3. Jajjajaja....seguiré entrando aunque no fume ;)

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  4. Hay hueco para tod@s, Peque... y el tuyo no contamina ;-P
    Un besote... desahumado.

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  5. bueno... que reforma de la ley ni naaaaaa.... que fume el que quiera y que respete el que fume y el que no fume...y que modifiquen otras leyes que falta hace, mas preocupacion por lo realmente importante, y que estos politicos cuando salgan a fumarse un cigarrito ya sea liado o no que miren a su alrededor y veran que de tan "IDEAL" que quieren hacer de este pais lo estan combirtiendo en el pais de "NUNCA JAMAS".

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