martes, 8 de junio de 2010

Mi maestro.

En la década de los ochenta, estaba orientando mi norte con un enfoque acorde a lo pueril de mi edad. Fue un casual que, un sábado por la mañana, mi padre volviera del rastro con algunos discos de vinilo debajo del brazo. Yo aún no sabía lo que me marcarían dos de ellos: "Joaquín Sabina y todos sus éxitos" -1985- y "Ruleta Rusa" -1984-.
Destacaba, claro está, "Pongamos que hablo de Madrid". A mí, sin embargo, fueron "Calle Melancolía" y Negra noche" -del primero- y "Caballo de cartón" y "Por el túnel" -del segundo- las que me abrieron principalmente un objetivo y desvelaron mi inquietud: Se podía escribir lo que uno sentía e iba a hacerlo. ¡Uf, después adquirí "Juez y Parte" -1985- y "La Mandrágora" -1981-.
Recomiendo leerlo sin música, verán las referencias.
Sobrará decir que me hice un fan incondicional del maestro. Una de las cosas que he aprendido también de él es a diferenciar entre el artista y la persona. Admiro la obra del artista y, a Sabina, como persona, no la conozco... aunque creo que me gustaría tomarme unas birritas con él, guitarra en ristre.
Luego vinieron "los" Aute, Silvio, Robe, Cohen, Krahe, Dylan, Serrat,... en las mismas enfatizaciones artísticas. ¿Cómo lo explico? Un árbol (missobras) nacieron de una semilla ("Calle Melancolía") y de ahí un sinfín de ramales -aunque más bien a ramal y media manta- de los citados y otros como Baudelaire, Cervantes, Machado, Quevedo, Manrique, Neruda,...
Este árbol, en lugar de podarlo, conviene abonarlo más. Aunque se puede apreciar que mi gusto es más por la literatura que por la música, ambos, bien agitados, mejoran el fruto.
Me apetecía hablar un poco del maestro, pero como tal y sin extenderme, para hacer más grata la lectura. Normalmente, se habla de él proferiendo relatos sobre las drogas, el alcohol, el cinismo,...
Cuando un alumno aprende de un buen maestro lo recuerda por sus enseñanzas, no por sus hábitos. Desde hace tiempo le sigo lo justo -el alumno ha emprendido su vuelo- pero no puedo, por menos, que recordarlo como tal.

¡Salud, maestro, y agradecido!.

3 comentarios:

  1. ...mira por dónde una coincidencia (qué raro, jejjeje)....andabamos este finde un grupo de sinfoneros callejeando por Madrid y trasladándonos en metro, cuando de golpe comienzo a tararear la misma canción de siempre cuando paso por "Tirso de Molina, Soool, Gran Víaaa, Tribunaaaal....donde queda tu oficina para irte a buscar...." ayssss...adoro subirme en ese "Caballo de Cartón"
    Un beso Don Juan!!!

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  2. Me alegro, Triana, si ha sido bueno el golpe ;-P
    ¡Madre mía, Peque! ¿Coincidencia? Lo he escrito nada más regresar por lo mismo que dices tú... estuve el lunes en Madrid y por ese recorrido. Solo que yo me recorrí todas esas estaciones... ¡andando!
    No me dio tiempo llegar a la feria del libro pero me hice fotos en Hard Rock y Café Gijón -iba solo-.
    Un besote a las dos y gracias

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