miércoles, 23 de junio de 2010

Realizaciones y vuvuzelas.

Estamos metidos de lleno en un nuevo mundial de fútbol. Treinta y dos países casi inmovilizados para ver de lo que son capaces los héroes de pantalón corto que defienden los colores patrios de sus respectivos países.
Anécdotas aparte, y dejando de lado los resultados, el buen o mal juego, las apuestas y el sino que depare el desarrollo del mismo, hay algo que no me parece correcto por parte de los encargados de realizar la emisión a través de la televisión: La retransmisión con las vuvuzelas en un tono ambiente desmesuradamente alto.
Y eso, muy señor@s mí@s, no es culpa de las personas que van a los estadios a animar, las mismas a las que tanto les ha costado llevar un campeonato mundial a su país, las mismas que fueron apartadas de los campeonatos mundiales durante el Apartheid o Separación, las mismas que lo han conseguido gracias al liderazgo de Nelson Mandela.
Personalmente, prefiero el colorido que aporta aquella barra brava agitando las vuvuzelas o lepatatas al que ofrecen otros campos con bengalas, petardos y otros artilugios que no voy a inventariar ahora. Y no creo que sea cuestión de "estar como en misa". No quiero ni imaginar queé harían si pudieran reproducir el frío gélido a través de las ondas y el mundial se celebrara en Islandia o Noruega.
Entiendo que los encargados de retransmitir los partidos lo tengan difícil dado que una vuvuzela llega a alcanzar 127 decibelios pero es el gaje de un oficio.
No le vamos a pedir peras al olmo. Hoy en día me cuesta ver un partido donde los locutores de turno no se vayan por las ramas, no le den patadas al diccionario, no retransmitan los asuntos particulares de los jugadores en lugar de sus jugadas ni se pasen medio partido diciéndote que después del partido echan la serie tal. Esa guerra parece perdida y no sé donde se meten durante los encuentros tantos analistas de fútbol que hay.
Lo que sí pueden hacer es bajar el sonido ambiente durante la retransmisión de los partidos, pero parece que tenemos que padecer los gajes que origina la miscelánea de un oficio.
Señores encargados de retransmitir los partidos: Ya nos hemos enterado de que las vuvuzelas son molestas, nos las habéis metido hasta… en la sopa. Pongan una queja a la empresa correspondiente para que los fabriquen con sordina, por ejemplo, o soliciten de quien corresponda en el estado sudafricano que las horas de partido sean consideradas Nkosi Sikelel´iAfrica -dios bendiga a África-, momento en que no están permitidas.
Ahora, por favor, sed profesionales y dadnos una retransmisión, acorde a lo que pagamos por ver, desde una de las raíces de la humanidad… Aunque casi prefiero escuchar el si♭ constante de ese “baño de sonido” a lo de la novia del portero tal, el anterior seleccionador cual o si después van a “echar” la telenovela “equis”.

1 comentario:

  1. AMÉN!!! Yo de más joven...bajaba el sonido de la TV cuando los sábados y domingos por la mañana ponían baloncesto, me ponían super nervisosa y terminaba de pie por el sofá y hasta un día me creía Antonio Martín y me colgué de la lampara encestando...una locura!.

    Sonido off y punto en boca!.


    Muá.

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