miércoles, 21 de julio de 2010

Un relato kafkiano.

De similar manera que sucedió con J. D. Sallinger -El guardián entre el centeno- tras morir, traicionado por su amigo M. Mitchell al vender sus cartas a la Biblioteca y Museo Morgan de Nueva York, o con Bobby Fisher (ver http://donjuandelacalle.blogspot.com/2010/06/jaque-mate-al-campeon.html), nos llegan noticias del autor de "Metamorfosis" o "El proceso", Franz Kafka.
De origen judío, el austro húngaro destacó pronto por su frialdad y tranquilidad combinada con su gran inteligencia y un gran sentido del humor, aparte de su debilidad física.
Kafka sólo publicó una pequeña parte de su obra. Antes de morir, pidió a su amigo y albacea Max Brod que destruyera todos sus manuscritos pero huyó con ellos del Shoah -holocausto nazi- hacia Israel, donde dio instrucciones a su secretaria para que engrosaran la Biblioteca Nacional de Jerusalén. Pero ésta tampoco lo hizo y se los legó a sus dos hijas, depositándolos en el banco búnker suizo UBS -Unión de Bancos Suizos-. En 1988, la secretaria del albacea de Kafka subastó el original de El Proceso por el que el Archivo Alemán de Literatura de Marbach am Neckar, dependiente del Ministerio de Cultura de la entonces República Federal de Alemania, pagó un millón y medio de euros, siendo reclamado por el gobierno de Israel.
La disputa entre Israel y las hijas de la secretaria del albacea de Kafka han llevado a que los manuscritos inéditos y dibujos originales del autor bohemio, con origen en Bohemia, salgan de los cofres del banco suizo a la turbia luz que generan los intereses de la ambición, proyectando sombras despreciables sobre obras maestras.
Kafka murió de tuberculosis cuando se empezaba a gestar la ocupación nazi, en 1924. Diez años antes que sus padres, que sí vieron el comienzo y casi veinte antes de que agonizaran sus hermanas en Auschwitz. Hoy, se revolverá en su tumba kafkiana con sus demonios, derrumbamientos, embates y desamparos ante este "asalto a las últimas fronteras terrenales" a través de la "agobiante observación de uno mismo".
Parece kafkiano, ¿verdad?.

No hay comentarios:

Publicar un comentario