miércoles, 22 de septiembre de 2010

En qué lado del mar

Creo que nadie ha sabido ni merecido llevar a tanta gala el apodo de Abuelo.
José Antonio Labordeta era esa voz culta y vivida, rota dulcemente, con la que sabía llegar a lo más hondo de quien escribe y al fondo de la cuestión... siempre.
Yo supe de él en mi mocedad, a partir de los discos "Aguantando el temporal" (1985) y "Qué vamos a hacer" (1987). Desde entonces, me interesé más por toda su obra, hasta el punto de que fue una de mis referencias durante mi estancia aragonesa en la que comprobé lo que significaba para toda Aragón. Siguiéndolo fue como supe de Ángel Petisme, Joaquín Carbonell o Ixo Rai, por ejemplo, demostrando que quien sabe enseñar sabe compartir.
Respecto al párrafo anterior, considero que gracias a él Aragón es más Aragón, y Teruel o Huesca existen más. Y Zaragoza es más capital.
Ha sido conocido por su lucha armadico hasta los dientes con su guitarra, su pluma y su humor baturro. Después, por meterse la piel del toro en la mochila con su rica lírica poética y sabiendo conquistar el corazón de la memoria. Más tarde, porque siendo el diputado menos votado no dejó de ser de los más participativos y, a pesar de las controversias que generaba contra el cinismo, resultó de los más queridos... aunque él decía que no valía para político.
Os podría recomendar una barbaridad de obras suyas donde podríais comprobar el contenido de mis palabras pero quién no ha escuchado algo suyo a estas alturas. No sé, ¿quién no ha oído “Somos”, “Canto a la libertad”, “Zarajota blues”, “Banderas rotas”, “Trilce”, “Allí”, “Aguantando el temporal”,…?
El beduino maestro Labordeta ha parado quieto, quió. Falleció el pasado 19 de septiembre y creo que sus cenizas se esparcirán por el río Gállego -río Galligo- que tanto me ha fascinado, bonita forma de entrar por la puerta grande a la ciudad que lo vio nacer, desde el Pirineo hasta el Ebro. Dado que Labordeta ya no está para más ostias, simplemente agradecerle haber sido tan docto, tan pedagogo, tan cercano,… tan aragonés, tan baturro, tan mañico.

2 comentarios:

  1. De todas maneras, gracias, Triana. A estas alturas habrás comprobado que no admiro a gente que deja indiferente.
    No obstante, permíteme reseñar que el homenaje de La Romareda (estadio de fútbol del R. Zaragoza) ha sido... emocionante, cuanto menos.
    Permíteme besicos maños -míos-.

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