viernes, 24 de septiembre de 2010

La leyenda de Gustave.

Mi amigo Joaquín, un tipo que se documenta, me hablaba ayer de un animal que acecha las orillas del Nilo, a la altura de Burundi, donde se está forjando una leyenda en torno a las acciones provocadas por su instinto.
Se trata de un cocodrilo de unos seis metros de longitud y en torno a los mil kilos al que Patrice Faye bautizó con el nombre de Gustave.
Patrice Faye es un francés que llegó a Burundi en 1978 con melena y barba poblada, cazador y naturalista, que llegó a Burundi sobre una bicicleta creando una escuela para huérfanos, trabajando como asesor medioambiental y organizando exposiciones de historia natural. Aparte, exporta plantas, insectos y reptiles vivos, tiene una empresa de construcción, ha montado una empresa turística con los pigmeos, vende su miel de los bosques, ha grabado una serie de televisión sobre Burundi, ha creado la primera escuela de actores del país,..., y lleva más de veinte años detrás del ya famoso y temido saurio.
Volviendo a Gustave, se estima que ha devorado cerca de 300 personas, razón por la que su leyenda va in crescendo, aunque es previsible que su pasión por la carne humana haya sido generada a partir de empezar a devorar los restos de las víctimas que eran alojadas al río durante las gerras acaecidas en la región.
Basado en su tamaño, le estiman cerca de 70 años de edad cuando esta especie superviviente del cretácico puede llegar a vivir unos 80 años. A Gustave se le reconoce, aparte de por su tamaño -es el mayor de aquella zona-, por las cicatrices de bala provocadas por los disparos de soldados y cazadores furtivos.
Dado su tamaño, captura animales grandes y pesados llegando, según los guardas del parque, a haber matado y comerse a un hipopótamo adulto, lo cual no deja de ser sorprendente.
La naturaleza, de vez en cuando, presenta alternativas a sí misma... O, tal vez, no. No olvidemos que la naturaleza no incluye la intervención humana y, en esta ocasión, está "engordando" una leyenda.

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