domingo, 5 de septiembre de 2010

Nuevo alto al fuego.

Salen de nuevo a la palestra los terroristas de este país declarando un "alto el fuego"... No puedo más que mostrarme escéptico. Y no sólo porque sea algo que estemos, desafortunadamente, acostumbrados a ver romper.
Para empezar, aparecen encapuchados -como siempre, sin dar la cara- en el acto de cobardía que los caracteriza. En esa retrógrada imagen que me lleva a intuir que asestarán nuevamente por la espalda en cuanto tengan ocasión, de la única forma que saben.
Después, me da la sensación de que en el comunicado sólo se dirigen al pueblo vasco... aunque los principales perjudicados de su acoso somos los ciudadanos que queremos vivir en paz en esta u otra sociedad, vascos o no.
Luego, parecen orgullosos de que sean "cientos los hombres y mujeres que han traído a esta organización su ilusión y pasión, lo mejor de ellos mismos". Concebir que esas mentes enfermas sean un orgullo denosta la inteligencia y exhibe el grado mental que no son capaces de desarrollar. Eso, y que los vascos eran ya más de 2 millones en 2009. Tal vez esté equivocado en mi apreciación pero me da a entender que ellos mismos se consideran un grano en el culo de sus "congéneres".
Tildan a la sociedad española de opresora, van de víctimas, tratan de dar la vuelta a la tortilla, en lugar de reconocer que son criminales -por ser suave-.
Al menos, aseguran querer llegar a un proceso democrático. Se ve que no se han enterado de que llevamos 35 años en ella, mejor o peor, pero en ella. Y estos pocos cientos son los que han mostrado la cara más amarga de la democracia de este país.
También hablan de un "secular conflicto político". Todavía tendré que dar gracias de que estos asesinos "sólo" cuenten con medio siglo de existencia -por si no me he expresado bien, acabo de ser irónico aunque se tercie más un sarcasmo-.
En sus conclusiones, dicen que "Resulta necesario fijar el proceso para dar la Palabra al Pueblo. Porque será cuando los derechos del Pueblo Vasco sean reconocidos y garantizados cuando se abra la puerta de la verdadera solución al conflicto". Correcto, parece que la abolición de los toros en Cataluña les ha enseñado otro camino. No obstante, el pueblo vasco tiene reconocido eso y más, incluso el cariño y apoyo del resto... ¡pero ellos no!.
En definitiva, si de verdad pretenden lo que insinúan, que lo dudo, lo tienen muy fácil: Entrega de armas, caras descubiertas, asumir responsabilidades, pagar consecuencias,... y después podrán empezar a exigir democrática e institucionalmente, como todos, los derechos que nos asisten así como cumplir con los deberes encomendados. Pero ya digo que lo dudo, me temo que estén pasando su crisis y traten, nuevamente, de evitar que los cerquen haciendo tiempo hasta que se repongan.
Considero que el dolor que han causado no debe quedar impune por lo que no hemos de hincar la rodilla, ni agachar la cabeza, ni -por supuesto- bajar la guardia.

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