lunes, 11 de octubre de 2010

Educación televisiva.

Decía Groucho Marx que "la televisión es educativa, cuando la encienden me voy a mi cuarto a leer". Lo cierto es que estoy bastante de acuerdo.
Sucede, sin embargo, que pertenece a una cultura en la que nos hemos educado -unos más y otros menos-. Al encender el televisor, procuro ser selectivo y escoger los programas que me puedan aportar algo. He asumido ya que las estrellas y héroes que copan las audiencias desconocen la educación o van en pantalones cortos y zapatillas con tacos, lo cual determina la tendencia a exponerse.
Soy consciente de que los medios de comunicación se saben cuasi dirigentes del rumbo y que ejercen un poder social considerable. De hecho, por muchas palabras -coherentes o no- que consiga escribir al respecto, también sé que no voy a cambiar nada.
Me gusta estar actualizado pero me resulta muy complicado porque no soporto las payasadas que profieren quienes manejan los focos y quienes se saben bajo ellos. Cuando empieza un noticiero y comienzan retransmitiendo la actualidad política... cambio de canal, palabra, pues sé que no hay noticias verdaderamente importantes detrás. Para colmo, se recrean más en el morbo que en la descripción objetiva de los sucesos -aparte de las patadas que le dan , no sin orgullo, al diccionario después de toda una carrera-. Se supone que la política debería de importarnos a todos, y lo hace, pero no las memeces que retransmiten.
Agradezco, pues, la diversidad de canales ya que hay algunos en los que sólo echan películas o documentales, a los cuales suelo recurrir por muy tópico que suene. Estos hay que pagarlos aparte, claro, pero los pocos ratos que me siento frente al televisor compensan.
Afortunadamente, la radio tiene programas más entretenidos, generalmente. Tal vez, porque al no poseer la capacidad de retransmitir esa imagen que vale más que mil palabras tengan que desarrollar adecuadamente el vocabulario y que esto redunde en la capacidad mental de comunicación.
Y también está internet, medio por el que puedes conocer las noticias desde varios enfoques diferentes en poco tiempo sin que te repitan las mismas imágenes y palabras una y otra vez hasta completar los cinco o diez minutos requeridos para tal o cual noticia con esa voz "súper-mega-hiper-pija" de fascinación porque fulana ha dejado a mengano -nada que ver con Shakespeare- o porque en el parlamento, una vez más, se han estado insultando los unos a los otros -¿cómo están ustedeeeess?, pues eso-.
En fin, como os decía, acabo de poner la televisión y la he apagado al ver que un corrillo de ¿¡"periodistas"!? estaban descuartizando la vida privada de la Bordiú en un canal y que, en otro, alguien tiene problemas con su madre por culpa de no sé quién... No comments.
Me vuelvo a mis libros y mi música que me aportan, no sólo más sino, al menos, algo... Si al menos retransmitieran en cueros...

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