martes, 12 de octubre de 2010

La caída de un mito.

Abordar la acusación que recae sobre uno de mis mitos filmatográficos me escuece y se me antoja espinoso. Más cuando uno observa con pasmosa incredulidad que un mito como Sean Connery no se me cae, se me derrumba. La verdad es que cuesta asimilarlo pero por mucho que me pese, he de decirlo por lo que ya dije en su momento sobre el tema del que hoy quiero hablar.
Sí, claro, puedo alegar a que sé separar al artista de la persona... y sé hacerlo, como creo que ya he demostrado en alguna ocasión. Pero hoy preferiría no escudarme en esas excusas, no porque no lo considere válido sino porque el mito se me cae como persona, sobre todo.
A ver, no es que pueda presumir de conocer personalmente a Sir Thomas Sean Connery, pero quienes lo hemos seguido a través de su trayectoria profesional hemos podido observar que ese carácter que imprime en las películas y lo han llevado a lo alto de la cúpula del éxito es el que ha mostrado después en sus actos a nivel personal... O eso creíamos.
Ignoro hasta qué punto Sean Connery era consciente de la trama por la que tendrá que declarar estos días en los juzgados de Marbella -Málaga-. Es por ello que, en tanto no se llegue a una sentencia firme creo que he de ser comedido al respecto... Pero ¿Sean Connery envuelto en una trama de delito urbanístico y blanqueo de capital...?
Lo dicho, a tomar por el culo un mito.
No es que sea arduamente necesario para que siga viendo sus películas pero la credibilidad repercutirá en el valor sobre su interpretación, sobre todo en un actor que ha hecho valer ese carácter para llevar a cabo sus actuaciones.
El laureado actor escocés acaba de cumplir 80 años y sigue siendo un dandi a favor de la independencia de Escocia... aunque no parece pisarla mucho.
Para más inri, el embajador británico en Madrid envió una carta, al Juez que lo ha llamado a declarar, con cierto tono "intimidatorio". Como era de esperar, el Consejo General del Poder Judicial -español- no ha hecho más que mirar a otro lado para no mojarse en un posible "debate" diplomático. Si hay otras razones, no las he visto adecuadamente argumentadas.
Las diligencias que afectan a Connery se abrieron en 2007 por la recalificación de su propiedad en Marbella causando un perjuicio de casi 3 millones de euros a las arcas públicas.
Por cierto, las comunicaciones se las han de enviar a su residencia de Nassau -Bahamas-. Como dato curioso, apuntaré que Nassau fue cobijo de Barbanegra -entre otros piratas- y que fue objeto de intentos de invasión por los españoles... ¡Estos jueces!

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