miércoles, 17 de noviembre de 2010

Reconocimiento inmaterial a la palabra.

Dentro de todas las culturas que han sido nombradas Patrimonio Cultural Inmaterial, ha llamado mi atención, especialmente, una cultura de la que tan sólo había escuchado hablar vagamente y hace mucho tiempo: Los Guajiros o wayúu, conocidos como los palabreros.
No son, por cierto, los guajiros -campesinos- cubanos o antillanos.
Son aborígenes de la península de la Guajira, sobre el mar Caribe, en territorio colombiano y venezolano, independientemente de fronteras.
Se trata de una sociedad organizada en clanes donde hay una autoridad tradicional en la que destaca el pütchipü o pütche'ejachi -el portador de la palabra o "palabrero"-, quien resuelve los conflictos entre los diferentes clanes mediante eso, la palabra como único medio. Esto ha evitado, desde tiempos remotos, múltiples conflictos entre clanes de la misma etnia. Me ha reconfortado, como mínimo, este reconocimiento de la Unesco.
Es digno de admiración que en medio de la confección histórica de los pueblos exista un paraíso, con todas las palabras por el uso de las mismas. Su reconocimiento es tal que los ejércitos se reúnen con ellos para..., bueno, cuanto menos, dialogar.
Tan sólo con la palabra -que bien suena- han conseguido la convivencia pacífica en sus comunidades, transmitido verbalmente de generación en generación.
Mi enhorabuena, no obstante, a la Dieta Mediterránea, los Castells, el Flamenco o el Cant de la Sibil, que también han sido reconocidos y me alegro, claro, pero permitid que este escritor se decline por los palabreros.

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