miércoles, 1 de diciembre de 2010

Será cuestión de tamaño.

Hoy, primer día del último mes de la primera década del siglo XXI. Nada, al fin y al cabo.
Entre tanto -locución adverbial de tiempo, no obstante-, leo el desfase de noticias que describen la actualidad de la humanidad hasta que los maestros Aute y Carlos Cano llegan, a través del Spotify, con su Sonata de Luna en Marrakesh.
He de parar un poco para buscar un sentido que, al fin, encuentro en mi interior.
Miro allende los cristales empañados de mi ventana, las ideas se disipan como lo ha hecho la llama del fósforo con el que he encendido mi pipa... y continúo sin ver romanticismo a las páginas de plasma de los diarios de medio mundo -casi-.
Lo único que ha conseguido Wikileaks, aparte de darse a conocer, es confirmar lo que ya sabíamos -o intuíamos- de nuestras clases políticas. Y esta, amig@s, es la noticia que más copa toda la prensa, tanto nacional como internacional, salvo los deportivos -no hace falta abrirlos para saber de qué hablan-.
Hay un hueco, cómo no, a las nuevas medidas del gobierno, a las maniobras en torno a las dos Coreas, a una operación en Barcelona contra el terrorismo de Al-Qaeda, al cierre de Chillida-Leku, a la subida de combustible, a la puta madre que ahogó a su hijo, a los desprendimientos en Gundogdu -provincia de Rize, Turquía-, al asalto de favelas en Río, al terrorismo en Colombia, a los narcoasesinatos -léase terrorismo, igualmente- en México, al nuevo quinceañero guerrillero de Wisconsin, a las víctimas del frío en Polonia, al geriátrico de Olot,...
Bueno, no queda tampoco tanto para que acabe este primer día del último mes de la primera década del siglo XXI, pero ya sabemos que, en breve, tendremos recapitulación diaria hasta la saciedad de lo acontecido durante todo este año y repetición de bodrios, así como de géneros de espiritualidad navideña en el que -¡qué curioso!- los no creyentes somos representados por personajes llenos de odio y malas acciones. También empezaremos a tener -o padecer- los ya clásicos paros de..., bueno, pilotos de avión, operadores de tren y otros servicios públicos, especialmente.
Pues bien, he hallado una noticia que, para algunos, puede ser buena. Han publicado en la revista «British Journal of Cancer» que los hombres que tienen el dedo índice más largo tienen menor riesgo de sufrir cáncer de próstata, según una investigación liderada por la Universidad de Warwick y el Instituto de Investigación del Cáncer de Reino Unido.
Y como más de un@ ya estará enredad@ con el dedo índice propio o de quien tenga al lado, ahí os dejo entretenid@s, pues es el que suele emplearse con el ratón, entre otras cosas, para bajar la página.

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