domingo, 5 de diciembre de 2010

Ying yang, la dos.

Lo cierto es que, a estas alturas, me he quedado sin argumentos para tratar de explicarme que soy uno de los dos o tres de cada cien que ve o pone, de vez en cuando, la 2, según la última información dada al respecto.
Quizás, podría tratar de esgrimir algún argumento de irrelevante incomprensión o tratar de razonar puerilmente apoyándome en demagógicas bases de equilibrio intelectual en defensa de la segunda cadena pública pero mucho me temo que mi perspectiva no alcanza a ser tan sutil ni creo que vaya a decir nada que no haya expresado ya en este blog sobre el tema. Aparte, creo que quedaría excesivamente pedante.
Es más, reconozco que cuando me enchufo a la 2 es por la alta posibilidad de aprender algo que me aporte interés, no porque vaya a ver cosas que ya sepa o conozca.
Por cierto, ¿alguien recuerda aquellos anuncios que ponían hace años anunciando la dos? El título de este artículo en desacuerdo da una pista.
Creo que lo mejor que puedo hacer es mirar a mi ombligo y preguntarme cuál puede llegar a ser la valía de esta página. Yo diría que puede ser algo interesante, tal vez, para ese uno o dos por ciento restante. Si es así, vale la pena.
Esta es la matemática pura y dura. ¿El resto? Es una solución que habréis de valorar vosotros... Bueno, a quien le interese.

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