miércoles, 19 de enero de 2011

Se permite fumar.

Bien, como ya sabéis los asiduos lectores del blog, soy un fumador convencido. A pesar de la cruzada que siento sobre mis hábitos -no sólo los de fumar-, creo que lo positivo será buscar remedios de cohabitación. Y basta de moralinas demagógicas.
No voy a disculparme por fumar ni por ser fumador, lo llevo gratamente.
¿Mata? Sí, claro, pero si queréis empiezo a desplegar una lista de todas las cosas que lo hacen.
¿Respeto a los no fumadores -incluídos niños-? Por supuesto, pero después de muchos debates espero que no espeten contra los fumadores por la mala salud de la sociedad.
¿Perjudica a los trabajadores? Claro, y alabo que se les proteja en sus derechos -aquí puedo desplegar otra lista enorme de oficios que habrían de ser revisados-.
Poniendo en antecedentes a quienes desconozcan la razón de lo que digo, el 1 de enero de 2006 entró en vigor la primera ley anti-tabaco en España (ley 28/2005, de 26 de diciembre) que se ha visto modificada por la ley 42/2010, de 30 de diciembre, y que ha entrado en vigor el pasado 2 de enero del año actual.
Algunos medios de comunicación han hecho el agosto en plena cuesta de enero con la polémica que siguen alimentando llegando, incluso, a hablar de medidas que no he visto por ninguna parte en la ley -y me las he leído, si me importará...-. No soy un experto jurídico pero si existe algún artículo en el que hable de los famosos 150 metros, entre otras patrañas, que me lo haga ver, por favor.
Sé que no es fácil de asimilar para mucha gente y menos aún para los hosteleros. Voy a tratar de poner algún remedio -aparte de la insumisión que están llevando a cabo algunos- que resultará más viable para unos que para otros pero que servirá de solución para muchos de los que nos hemos visto degradados.
Aún se puede fumar en los clubes de fumadores, los cuales no pueden tener -entre otras cosas- ánimo de lucro. Muchos bares se han visto afectados tras la última modificación al haber habilitado -con motivo de exigencias de la anterior ley- un espacio para fumadores con el gasto que eso les supuso. Pues bien, creo que muchos de esos espacios se pueden transformar en un club de fumadores sin ánimo de lucro, sólo el espacio ese. Y ya me levantaré a pedir mi cervecita sin fumar.
Creo que es un remedio que respeta a los no fumadores, lo cual pretendo, como que se me respete. Eso sí, me juego lo que queráis a que, si eso se realiza en algún bar, el club tendrá también socios no fumadores, más de la cuenta.
Creo que es una pequeña y no tan utópica solución... Hasta la siguiente modificación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario