jueves, 24 de febrero de 2011

La dichosa y jodida mente.

La mente, la dichosa y jodida mente. Creo que es lo más frágil que una persona puede poseer. Bailamos sobre la cuerda floja que lo mantiene estable durante toda la vida y cualquier hecho puntual, lo que sea, por nimio que parezca... ¡pum, a tomar por el culo! De repente, se deshilacha toda la madeja de nuestra vida.
El entendimiento, la capacidad de comunicación, el relativo razonamiento, incluso nuestros movimientos,... todo depende de su estabilidad.
Cada tarde, veo a un hombre que parece haberse caído a uno u otro lado de esa imaginaria cuerda de la que hablaba. Físicamente parece una persona con todas sus facultades pero allí aparece cada tarde, se sienta en un banco de forja durante horas con la cabeza gacha levantando la mirada tan sólo en dirección de alguna esporádica carcajada proveniente de cualquier rincón de la plaza.
La mente, la dichosa y jodida mente. ¿Cómo superar rupturas, pérdidas, obstáculos,... cuentas matemáticas? A priori, hay una diferencia sustancial entre aprender a sumar dos más dos y recuperarse o concienciarse de la pérdida de un ser querido.
No soy un profesional de la mente, a la vista está, por lo que no podré deducir esa compleja o sencilla ecuación que nos ayude a comprender y manejar las teclas mentales pero estoy convencido de que hay alguna manera pero que, sobre todo, depende de la capacidad mental que tenga cada uno -no sé si me explico bien-. No es lo mismo tener el ordenador más sencillo que tener el más complejo de todos, al cual creo que se asimila más la mente humana.
Creo tener educada mi mente por encima de muchas cuestiones pero quizás eso haga tambalearse más mi mente sobre esa cuerda floja y este escueto texto no sea más que una paranóica conclusión a la que ya ha llegado el hombre del banco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario