sábado, 16 de julio de 2011

Un regalo de Judith.

Como muestra de gratitud por el haikú que le hemos hecho a Judith entre María y yo, su generosidad nos ha regalado esta declaración de sentimientos que quiero compartir con vosotr@s. La verdad es que me dejó sin palabras pues no esperaba tal regalo, y creo que puedo hablar por María diciendo que ella tampoco. En pos de evitar confusiones, de derecha a izquierda, somos María Guinea, Judith Lloret -autora- y un servidor, Juan Calle... Espero que os guste, al menos, la mitad que a mí.



viernes, 15 de julio de 2011

Haikú para Judith.

Otro haikú escrito a pachas con María Guinea, esta vez dedicado a nuestra estimada Judith y en bilingüe. Los dibujos que ilustran esta entrada son de la propia Judith.


Pluja de petons
quand arriba la Judith
plena de colors.



Lluvia de besos
cuando llega Judith
llena de colores.

martes, 12 de julio de 2011

Viaje

Hace unos días partí desde Moguer a buscarte y, en lugar de echarme a la mar, decidí nadar contracorriente dirigiéndome río arriba por ver si te encontraba.
En mi andadura, nada más salir, creí alcanzar la luna pero pronto me di cuenta de que era la localidad de Minas de Riotinto.



No descansé hasta llegar a Cáceres donde me uní a miles de personas con el movimiento "Democracia real ya".


Sin darme cuenta, el tiempo había pasado y me distraje con una señora a la que quise también.


En pos de evitar compromisos, a la mañana siguiente seguí mi camino hasta llegar a la Ciudad Universitaria por excelencia, Salamanca, donde pregunté, incluso, a cartógrafos reconocidos.




Con el presupuesto justo, mendigué para poder continuar buscándote.



Pero eso me trajo consecuencias que no había previsto.


Casi desisto del intento con la única proposición de curtirme en doctrinas de las que carezco.



Pero oteándolo mejor





Decidí no cambiar mi manera de ser y seguir caminando para conseguir mi propósito. Así fue que me dirijí a Tordesillas.



Allí, la división territorial no me convenció, de manera que continué hasta Medina del Campo de donde me echaron por profanación de templos.


Como la cosa ya estaba calentita y yo lo que quería era hallarte, decidí seguir por carreteras secundarias hasta Cuéllar, pero allí no supe verte.



A lo largo de dos semanas, busqué por Segovia pero tampoco te hallé. Me perdí tanto que sólo puedo aportar un mapa.


Al reemprender mi búsqueda, lo intenté en Ávila pero me cerraron las puertas.


De manera que, sin pensármelo dos veces, continué mi ruta para ir a dar a la Ciudad Imperial de las tres Culturas venida a llamar Toledo donde me encontré con un viejo amigo.



A la mañana siguiente, tratando de recuperarme de la resaca, con mi coche por rocín, luché contra molinos de viento.



Para llegar a Córdoba, lejana y sola, donde parecía que me daban la bienvenida.



A mi casa.


Pero, como pude apreciar que la calor era insufrible y decidí regresar a Moguer, donde estabas esperándome.