martes, 12 de julio de 2011

Viaje

Hace unos días partí desde Moguer a buscarte y, en lugar de echarme a la mar, decidí nadar contracorriente dirigiéndome río arriba por ver si te encontraba.
En mi andadura, nada más salir, creí alcanzar la luna pero pronto me di cuenta de que era la localidad de Minas de Riotinto.



No descansé hasta llegar a Cáceres donde me uní a miles de personas con el movimiento "Democracia real ya".


Sin darme cuenta, el tiempo había pasado y me distraje con una señora a la que quise también.


En pos de evitar compromisos, a la mañana siguiente seguí mi camino hasta llegar a la Ciudad Universitaria por excelencia, Salamanca, donde pregunté, incluso, a cartógrafos reconocidos.




Con el presupuesto justo, mendigué para poder continuar buscándote.



Pero eso me trajo consecuencias que no había previsto.


Casi desisto del intento con la única proposición de curtirme en doctrinas de las que carezco.



Pero oteándolo mejor





Decidí no cambiar mi manera de ser y seguir caminando para conseguir mi propósito. Así fue que me dirijí a Tordesillas.



Allí, la división territorial no me convenció, de manera que continué hasta Medina del Campo de donde me echaron por profanación de templos.


Como la cosa ya estaba calentita y yo lo que quería era hallarte, decidí seguir por carreteras secundarias hasta Cuéllar, pero allí no supe verte.



A lo largo de dos semanas, busqué por Segovia pero tampoco te hallé. Me perdí tanto que sólo puedo aportar un mapa.


Al reemprender mi búsqueda, lo intenté en Ávila pero me cerraron las puertas.


De manera que, sin pensármelo dos veces, continué mi ruta para ir a dar a la Ciudad Imperial de las tres Culturas venida a llamar Toledo donde me encontré con un viejo amigo.



A la mañana siguiente, tratando de recuperarme de la resaca, con mi coche por rocín, luché contra molinos de viento.



Para llegar a Córdoba, lejana y sola, donde parecía que me daban la bienvenida.



A mi casa.


Pero, como pude apreciar que la calor era insufrible y decidí regresar a Moguer, donde estabas esperándome.


3 comentarios:

  1. Se parece a mis gatitos, es igual,igual, igual que Yony. Me encantan los gatos. Un abrazo
    Un viaje estupendo.

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  2. Muchas gracias. El de la foto es un trasto que ocupa mi espacio ;-P Besos y versos, amiga.

    Juan Calle

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  3. Si señor muy buen viaje para desconectar. Jejejej, muy bueno en serio.

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