jueves, 23 de febrero de 2012

La poesía y el resfriado


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El aedo José Varela recita, de nuevo, mis textos. Os pongo la letra para quien guste de saborear cada sílaba...


La poesía y el resfriado
-Condumio de Serventesios-


Hay personas que pasan a mi lado
mirando de reojo y con asombro.
Es curioso, porque estoy recostado
y hay quien mira por encima del hombro.
No acostumbro a echarles cuenta,
paso de quien se da tanto postín,
tampoco me provoca ni una afrenta
o menos que este frío adoquín.
Busco entre mis bolsillos papel,
necesito salir de este cochambre,
y con un lápiz escribo en él:
¡Por todos los demonios, tengo hambre!
Para más colmo, anoche hizo frío
y aunque, poéticamente hablando,
quede bien decir que con el rocío
cada mañana me estoy levantando,
que el firmamento es manto de estrellas,
que me mece la luna hasta el día,
me cuestiono sobre tal epopeya
entre mi resfriado y la poesía.
Dicen que el hambre y el frío ayudan
al escritor a andar sobre el alambre,
puede ser pero hasta que estornudan
y yo ¡diablos, ahora tengo hambre!

martes, 21 de febrero de 2012

Ronda del buscador

Estos versos fueron escritos durante el mes de enero de 2012 a caballo telemáticamente transatlántico entre Argentina y España, entre San Antonio de Areco y Moguer, por Hugo Toscadaray y Juan Calle, respectivamente, y se hicieron canción. Los sismos de cada palabra nos levantaron el corazón del asiento como ambos esperamos que provoque a lo largo de su lectura.

Se ha respetado, sobre todo, la manera de escribir de cada uno. Se ha tratado de respetar, ante todo, la manera de leer de cada cual.

La imagen que agrego para dar color a este enlace corresponde al perfil de Hugo. Para darle sombras, un auto retrato.






Ronda del buscador
Pulso de sextillas con Hugo Toscadaray


Una sonrisa oculta
en una mañana inculta
tras un bosque de miradas.
La verdad es el momento,
la mentira es lamento
y morir, al final, nada.
Una caricia encendida
sobre la tierra dormida
no es caricia, es llamarada.
Y todo el dolor del mundo
huye, por este segundo,
de la vida enamorada.
Trasnochar con el relente
o morirse de repente
sin noticias de tus besos,
contamina mi esperanza
de ejecutar la venganza
de mis deseos aviesos.
Alquilé naves ignífugas
pero la fuerza centrífuga
las hundió al horizonte
y aunque mi destino náutico
sea tan gris y tan cáustico
no me pierdo en un apronte.
La vida es como un tango,
como un blues, como un fandango,
es sentir hasta la muerte,
y es seguir a contrapelo,
porfiado el beso y el vuelo,
aunque me falle la suerte.
Porque tu ausencia me toca
en el centro de la boca,
al mundo ya ni lo siento.
Paga, pues, cada recibo,
el arancel de estar vivo
y olvídate de lamentos.


Estas letras y palabras

-como un sólo pensamiento-
son versos, abracadabra,
de Hugo y de Juan. No les miento.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Nacional-istmo

Es de común crispación para mis sentidos la aplicación nacionalista que se ejerce, prácticamente, en todos los territorios. Es más, si no fuera por la repercusión que alcanza con sus propósitos, me entrarían ganas de reír en lo concerniente a “entidades propias y diferenciadas”.
La mayor parte de las veces, el sentido común es el menos utilizado por el más común de los sentidos.
Ya, ya sé que suena utópico. Si es lo que has pensado nada más leer esto, no te molestes en seguir.
Me quedo con esta definición que acaba de salirme de la manga aprovechando la extensión que le puede aportar esa lengua que acerca tierras entre sí.
Personalmente, tuve la fortuna de vacunarme contra esas insidias a bien temprana edad y, aunque suene presuntuoso, por encima de toda clase de fronteras y banderas para querer y conocer, desde aquí –donde quiera que me halle- hasta las antípodas.
En todos los parajes parece existir ese apego ancestral… Mis ancestros proceden del Big Bang, simplemente.
Por poner un ejemplo, considero que defender el nacionalismo es mandar a tomar por el culo cósmico –agujero negro no me sonaba tan bien- toda la vida y obra de Albert Einstein, por ejemplo.