lunes, 12 de marzo de 2012

Atento a la llamada de un compañero.

La noche del 5 al 6 de marzo del año 2005, mi compadre Ángel Arroyo y yo tomamos el tren hasta Atocha (Madrid) con el propósito de conocer en persona a Antonio Vega -considero que no hace falta entrar en presentaciones- y echar un rato con él.
Ángel iba más nervioso debido a que iba a conocer a su referente de casi toda la vida, tal vez por eso me pidió que lo acompañara (¡tan sólo hacía 4 meses que nos conocíamos!) y yo no podía dejar pasar esa ocasión... ¿Tú qué habrías hecho?.

Fue de esta manera como él se llevó su Gibson y yo tan sólo un CD (eso sí, original, por supuesto).
Antonio estaba grabando el que, a la postrera, fue su último disco de estudio en solitario, 10.000 noches con Marga, y para ello se estaba quedando por cercanía al estudio de grabación en casa de Javier Urquijo (Los Secretos), con quien anteriormente ya había grabado Ángel.
Fue un día completo de repaso con Isa (compañera, por aquel entonces, de Javier), un constante ir y venir del mayor de los Urquijo y una noche de luna entrañable con Antonio.

Entre los cinco, visionamos decenas de videos de Los Secretos y de mi compadre durante largas horas de humo, risas y anécdotas.
Podría detallar todavía casi cada instante de aquel encuentro afortunado pero prefiero que mi -mala- memoria lo siga magnificando y vuestra imaginación ensalzando, conforme siga pasando el tiempo. Todo ello, a pesar de que quedara constancia en video, incluso de algunas historias que nos contó este gran amante de los gatos (llegó a tener 26, con la gata Jimena a la cabeza).
Cabizbajo, nos confesó también la repercusión que le había supuesto en su vida su mayor éxito musical “La chica de ayer”. Tengo grabado en la memoria esa mirada hacia el suelo confesándonos que en torno a él todo parecía que tenía que ser majestuoso y sin embargo él seguía percibiendo la vida en carne y hueso.
En mano, le entregamos un pequeño homenaje que surgió en el tren, unas palabras, unos versos, tan sólo. Él lo agradeció tras leerlo con una sonrisa que nos pareció que abarcaba todo su rostro... Aquella noche está guardada en el bolsillo de la camisa, junto al corazón, cubierto por el paquete de tabaco.


¡Eterno, Antonio, se le echa en falta!




Dedicatoria de Antonio Vega: Atento a la llamada de un compañero.

4 comentarios:

  1. Un articulo de los màs emocionantes,querido Juan, hasta la penùltima frase que me hizo saltar las làgrimas .Seguro que siempre recordaràs aquella noche y nosotros también,a nuestra manera, gracias a tu evocacion de lo sucedido y,en lo que me concierne,màs aùn gracias a la imagen de "aquella noche guardada en el bosillo de la camisa,junto al corazon,cubierta por el paquete de tabaco." Te agradezco,después de leerlo,infinitamente (no sé si se emplea asi)o digamos a la no sé cuanta potencia (en fin,me entiendes,creo,no se pueden en absoluto cuantificar estas cosas...),haber compartido en mi muro la preciosisima cancion "A trabajos forzados" de su disco "De un lugar perdido" y me asocio a la vez al calor que te procura haberlo conocido y a la gran pena que te procura su ausencia . ♥

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias, Magda. Me emociona emocionarte, valga la redundancia. Creo que el propósito de compartirlo está cumplido.
    Un besazo muy grande <3

    Juan Calle

    ResponderEliminar
  3. Increíble... me he quedado enganchada al texto, por lo que trascendía, por lo que mostraba...!
    Gracias!
    Un gran saludo, Juan Calle!

    ResponderEliminar
  4. ¡Muchas gracias a ti, Susi! Espero que te acomodes y sigas disfrutando.

    Otro gran saludo.

    Juan Calle.

    ResponderEliminar