lunes, 14 de julio de 2014

Encierros

Un día, o quizás fue de noche, decidió cerrar a cal y canto la pequeña vivienda en que residía.

En los noticiarios salió como algo anecdótico pero tergiversaron la realidad de sus intenciones. Dijeron que se había encerrado en protesta de “no sé qué”, porque no estaba conforme con “no sé cuantos” y lo tildaron poco menos que de enajenado mental por sus actos. Usaban, eso sí, el participio irregular “supuesto”.

Lo que no se contó por la ignorancia y oportunismo de los medios es que no se encerró él, como afirmaban.

Ese buen día, o noche, decidió cerrar al mundo.

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