viernes, 15 de agosto de 2014

Vida

VIDA


Suspirar los “chopines”, los “vangogues”, las maltas, tu cuello, tu pubis.

Expirar los “bacalaos”, los “kafkianos”, los ricinos, tu tumor, tu “malalengua”.

Suspirar como si en ello consistiera verdaderamente vivir.

Expirar como si con ello se pudieran vomitar todos los antónimos de la vida.

La vida debería ser, además, la materia primordial en todo centro de enseñanza y no tanta exaltación nacionalista de propiedades, tanta fe en las mentiras y tantas fechas concretas de fallecimientos o asesinatos. ¡Vida!.

Todo y nada a un chasquido de dedos.

Una vez que se adquiere conciencia plena de su significado, sin la estigmatización que le dan ciertas religiones (déjalo todo para otra vida ¿sabes?) se entiende del respeto, de la entrega, de la emoción,… pero continua, no parcial.

Vida. Agua. Ser. Naturaleza…

Ese brillo de ojos que usas cuando miras a tu hija, ese contoneo zigzagueante de carcajadas en el cielo de tu boca, ese ronroneo que te susurra el gato bajo la manta, ese primer “papá”, ese verso que es el colofón en el poema de un amigo, ese levantarse por la mañana sabiendo que lo único que tienes que hacer es vivir…



... Con tantos suspiros concentrados necesito un cigarro.


© Juan Calle

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