domingo, 26 de julio de 2015

Tararí

Yo quiero que tú, si quieres,
puedas jugar a los tronos,
entones los semitonos,
supliques a otros seres
-amén que no los hubiere
ni con pruebas de carbono-:
Para vivir como un mono
nadie te exige saberes.

De la misma forma, pido
que no vulneres mis creencias,
¡qué voy a hacer si la ciencia
tiene mucho más sentido!
Y, encima, he comprendido
que delinco por tenencia
de razón por disidencia
contra lo establecido.

Elije, pues, tú por ti,
y dame el mismo derecho
a golpearme en el pecho
buscando otro popurrí
sin cruz, manto ni cañí,
con reinados en barbecho,
sin procesión en mi trecho,...
Basta ya de tararí.

jueves, 23 de julio de 2015

The answer is blowing in the wind... and anthropology

Tengo la respuesta, niña,
no sólo está en el viento,
también está si se escudriña
la antropología sin cuentos.
El cielo carece de puertas.
Tras la atmósfera, un infinito
de espacio que nos desconcierta
pero no, por ello, finito.

Tengo mis ideas, cariño,
sobre lo que hay más allá
y, cuando lo explico, riño
con Maradona, Zeus o Ra,...
Quieren poner una frontera,
que nos dejemos de razones,...
A mí me van a dejar fuera
por mi escarnio con las ficciones.

Tengo lo que precisas, nena,
y no necesito oraciones
ni te caerán mil condenas
si rechazas mis tentaciones,
sólo te perderás lo bueno
que me gustaría aportarte.
No soy mesías ni galeno,
ni he venido para velarte.

domingo, 12 de julio de 2015

Soy yo



Soy una máscara de Sade
sin mirada retrospectiva,
tengo el corazón de jade
y el futuro a la deriva.

Soy una sombra puesta al día,
emigrante sin pedigrí
de una patria de mancebía
con internet y al ralentí.

Soy la resaca marchitada
en el jardín de flores muertas
de la estación desbastada
después de no sonar la alerta.

Soy un lujo para la vida,
eso nunca lo he dudado,
tengo la mirada perdida
y mi fracaso consagrado.

Soy huella de un paso perdido
fosilizado por el tiempo
de cuando el ángel caído
tuvo su grave contratiempo.

Soy yo. Ahora que me ignoras
sabes a lo que atenerte,
mis versos son los que empeoran

la conciencia tras conocerte.

 © Juan Calle 2012