martes, 20 de septiembre de 2016

Democratización relativa

En tanto la iglesia católica siga teniendo poder en este país, invadiendo los centros públicos (especialmente, los colegios) y llevándose ingentes cantidades de recursos, así como la apropiación indebida de sus monumentos, exijo que se democratice el imperio del Vaticano.

Lo más deseable es que cualquier religión se particularice, por sentido común, pero puestos a ser exprimidos, al menos, que hayan elecciones periódicas y democráticas para gobernar dicho imperio. Y no teman, en este país se suele votar a quien más roba.

En caso de no ser viable, se entenderá, por defecto, que reconocerán su título particular y, por consecuencia, así habrá de establecerse.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Carta abierta al sr. Cañizares

Sr. Antonio Cañizares
En uso de la misma libertad de expresión que arguye utilizar, le expresaré la zozobra que me genera cada vez que abre la boca pues, una vez revisado (por encima, no se vaya a pensar) su memorándum de declaraciones públicas, no me queda otra que replicar sus consignas y, ya de paso, tratar de enmendar el daño que la empresa que usted representa genera en la sociedad.
Como observo que la fiscalía general del estado se muestra condescendiente con ustedes saltándose la premisa principal del cargo, cuando deberían de “promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley, de oficio o a petición de los interesados, así como velar por la independencia de los tribunales y procurar ante ellos la satisfacción del interés social”, supongo que conmigo deberán hacer lo mismo, máxime cuando yo no tengo la repercusión social ni los medios para ello que ustedes ostentan. Y mire bien que habla de ciudadanos e interés social, además de deber actuar de oficio, no de entidades, empresas, clanes, imperios, etc., etc., etc..
Y, claro, para ello partamos de la base de que usted y yo compartimos nacionalidad, pese a que usted se prodiga como emisario del imperio autócrata católico con sede en el Vaticano… pero actúa en este país. Entiendo que esto será el problema que halla la fiscalía general para no ubicarle a usted en el lugar que le corresponde. Pero, por si acaso, pues en ciertas causas aún se permite el beneficio de la duda, voy a tratar de remarcarle a usted y a quien quiera atender ciertos comportamientos suyos que se encuentran calificados como delitos en el código penal de este país.
Comencemos sobrevolando el artículo 205 que define como delito contra el honor por calumnia “la imputación por un delito hecha con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad”. Para que no se haga el longuis, le recordaré que, aunque dudo que no conozcan su falsedad, sí muestran su desprecio hacia la verdad por mediación de sus consignas religiosas y toda la palabrería, pues no será otra cosa hasta que sean capaces de demostrar fehacientemente las “enseñanzas” o engaños que profieren a quienes se dignan a escucharles pero que repercute, por lo mediático de su posición social, a quienes estamos cansados de sus insolencias y faltas de respeto y a quienes nos descalifican una y otra vez por saber que no hay nada de lo que ustedes hablan. Y le insto a que proporcione las mismas pruebas que se requieren para dar probada la inocencia en la comisión de otros delitos, es decir, esconda bien el cadáver porque ningún juez suele aceptar que alguien se justifique con un “yo no quería” o “yo no sabía”. El artículo 207 le exonerará. De no ser así, abandonen las escuelas y dejen paso a la ciencia y a la evolución que eso sí es probado, aunque algunos científicos aún no les presenten la oposición debida.
De los artículos 208 y sucesivos, sobre la injuria, me da pereza abordarlo porque es una constante manera de abrir la boca y usar la voz. Y para más ende, como ya he dicho anteriormente, con publicidad pues la ostentan desde la posición social que poseen.
Como le decía al principio, sólo he ojeado su recital de desprecio y descalificativos a gran parte de esa masa social por la que debería velar prioritariamente la fiscalía general. Temo que si indago más, pueda encontrarme con cosas más desdeñables. Por lo pronto, ha cargado con calificativos despreciables contra las personas que tratan de llegar a este país, contra las personas por género o preferencia sexual,… Disculpe, pues en esto puedo estar equivocado, pero me ha entrado el pánico cuando al abrir la boca ha dicho “niños” y después ha apuntillado “amar hasta el extremo”, supongo que se habrá explicado como un guiri en un restaurante pero dados los precedentes de la marca mercantil que representa y teniendo yo descendencia, me han saltado las alarmas del instinto paternal, algo que por mucho que usted se empeñe jamás llegará a conocer.
Sé que usted no ignora todo esto y sólo puedo pensar en un cínico modo de vivir pues se le presupone cierta capacidad de comprensión para llegar a su posición aunque ignoro los métodos por los que ustedes van ascendiendo de cargo, por lo que vaya a usted a saber.
¡Ah! No le he dicho que le escribo desde un lugar que, para usted, está lleno de trigo sucio y, sin embargo, se convive y, además, los gais buscan su unidad familiar como las feministas, los que no nacieron en estas tierras, los que se consideran heterosexuales, los políticos de diferentes ideologías,… bueno, prácticamente todos pero sin destacar desfases estadísticos entre unos y otros, salvo el cura quien también parece empeñado en marcar la vida de los demás pero que a él no le toquemos y le dejemos en paz y, a ser posible, reverenciarlo.
Mi propósito principal, pues no es sólo el de separar a mi descendencia de ese mito con el que tanto machacan la ejemplaridad de la que ustedes carecen sino, sobre todo, de ustedes, señores (y digo bien, porque ya han dejado claro dónde ubican a las mujeres desde su negocio) que mercadean desde la doctrina retrógrada de un libro de fábulas. Y no sólo por lo degradante de la enseñanza que ostenta dicho libro sino también por los precedentes que arrastran desde su posición gestora mediática, máxime cuando lo apuntilla “hasta el extremo”, pues como ya he dicho ya sabemos de qué va esto. Y para que quede más claro aún, sí, soy consciente y me doy cuenta de lo que hago no permitiendo que mi prole se apunte a la doctrina borreguil que tratan de inculcar los caciques de la iglesia católica (ni ninguna otra, de haberla), desde la ideal provecta edad, a través de los centros de educación públicos con dinero de todos, a pesar o por ello del imperio y patrimonio que gestionan.
Dado el probado lastre mental que profieren, aunque lo nieguen está probado, y ya que las mentalidades gubernamentales de esta sociedad aún no están a la altura para ejercer ni ésta ni muchas otras responsabilidades, no sólo la fiscalía general, sería el primer gesto que yo apreciase de ustedes si se dignaran a salir de la educación pública voluntariamente y, dicho sea de paso, volcarse en una auto campaña para pasar a título personal, como ha de ser, la práctica religiosa, que yo no voy con mis ideas profanando sus lugares de reunión y exposición.
He de reprobarle que alguien que jamás ha tenido ni tendrá una unión de hecho o matrimonio (ni siquiera católico), supongo que no se ha visto inmiscuido directamente en una necesidad de aborto, no ha tenido ni tendrá razones para llegar a los extremos que han de darse para una separación, ni padecido o disfrutado de un núcleo familiar a partir de una convivencia y planificación personal y conjunta con otra persona, tenga las gónadas de tratar de marcar el ritmo que cada cual ha de vivir en su intimidad con su familia.
Dice que hay ideologías que matan. Ya, y lo dice un súbdito con alta representación del imperio autócrata que ostenta uno de los registros más sangrientos de la historia de la humanidad en su haber mediante el que ostentan, por cierto, el poder imperial desde el que sub-gobiernan casi medio mundo. No seamos más cínicos ni neguemos más evidencias, aunque eso parece ser un defecto de su profesión.
¿He de recordar que el derecho de libertad religiosa, por pura sintaxis y definición, no ha de implicar la obligatoriedad de recibirla y verse “bombardeado” con sus símbolos y profanaciones a quien convive también en esta sociedad y que se quiere mantener alejado del peligro que ven en sus mentes arcaicas, retrógradas y menospreciantes?
Yo también sé manejar mi libertad de expresión pero, claro, a diferencia de ustedes, ni soy tan mediático ni, por ende, influyente y, por fortuna, no me amparan siglos de existencia derrochadora de opresión y mezquindad. Desglose mi vocabulario y verá que tampoco falto al respeto porque hablo sobre hechos probados, no imaginarios bajo el que ustedes enarbolan la bandera del odio y la segregación en vez de preocuparse de buscar la verdad de cuanto nos rodea bajo las consignas de una recopilación de escritos escogidos y adaptados  de entre tantos sin más prueba que la palabra.
Supongo que no traerá a bien atender a lo racional alguien que se manifiesta tan abiertamente a favor de la liturgia tradicional como sentido para mantener con vida su ideología. No obstante, y dada su posición y supuesta sabiduría, le insto a que demuestre científica y lógicamente, con la razón y pruebas y no con el sentido ni los sentimientos o intuiciones, que todos los paradigmas que ustedes nos venden (y a qué precio) son hechos y no palabras.
No me interesa en absoluto lo que usted y todos sus séquitos hagan en su vida privada, allá ustedes, pero dejen de inmiscuirse en la sociedad de una vez pues esa la conformamos todas y todos, mal que le pese.

Sólo puedo despedirme deseándole una mayor salud mental ante la delusión que padece.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Referéndum

Ya sabéis tod@s la definición de referéndum; pues ahora os voy a dar otra que no hace más que ampliar su significado.
Un referéndum es una herramienta necesaria para cualquier sistema que quiera presumir de democrático por una simple cuestión de evolución, pues es obvio, a todas luces, que las sociedades evolucionan y sus necesidades son diferentes de las que había, por ejemplo, hace 30 años.
Mantener una sociedad estancada en conceptos antagónicos no es sino un sistema de represión.
Toda sociedad que se precie ha de tener engrasados sus mecanismos para ir adecuándose a las circunstancias que establezcan cada nuevo tiempo.

martes, 6 de septiembre de 2016

PSEUDO-PORTAL DE OPINIÓN

Escuchaba a Rajoy, el día de la segunda votación de investidura, quejarse porque estamos en una situación sin precedentes. Creo que eso ya dice lo suficiente sobre él. De todas las maneras, por si alguien está interesad@ en tranquilizarlo, sólo habrá que recordarle que la próxima vez ya los habrá. No quiero ni imaginarme lo mal que lo habrá pasado este hombre en tantas situaciones de la vida que le hayan resultado sin precedentes, porque haberlas, haylas.

Escucho y leo con asiduidad, últimamente, no sólo en redes sociales sino también en diferentes medios de muy diversos propósitos, que sobran opiniones, pseudo periodistas,... Y lo que me preocupa de todo esto es que, verdaderamente, cause un efecto que agravaría aún más un problema latente, pero apenas expuesto, en nuestra sociedad: la libertad de opinión, la libertad de expresión. Sé que el trasfondo de todo proviene del uso que se le da a la red social, la que nos ha puesto voz (más o menos pública) a los ciudadanos que, de otra manera, no podíamos expresarnos más allá de las discusiones del bar. Quizá por eso lo llaman opiniones de barra de bar: Pues a mí no me ofende ese calificativo, siempre he reivindicado la filosofía de bar como cátedra pues es lo más similar que algunos hemos podido acercarnos a las ágoras de la antigua Grecia. Y quienes piensen que debemos callarnos, tal vez deberían de silenciarse a sí mismos antes de tratar de hacer callar a los demás, si lo dicen ellos por qué no habría de poder decirlo yo. No sé dónde pone qué oficio o condición ha de hablar y el resto callar, y bastante coaccionada está ya la libertad de opinión y expresión, algo que pretenden que sólo expresemos una vez cada cuatro años como borregos y dando gracias. ¿Acaso existe el oficio de ser humano?

Habéis visto, algun@s probado, el antídoto anti-social. Y es que me resulta repugnante una sociedad que admita que no se pueda decir que la monarquía y la iglesia son el escorbuto social y el adocenamiento de las mentes, y para evitarme problemas no lo diré. Me resulta una medida similar a la actitud (para la aptitud hacen falta capacidades y cualidades) de niños abusones en el patio del colegio. Además, hay muchos símiles, te quitan el dinero para el bocadillo (o el bocadillo directamente), te dan una paliza cada vez que tienen ocasión, reciben el apoyo y simpatía de quienes habrían de enderazarles y acaban de delegad@s de curso sancionándote porque te quejas. Creo que, al menos, pensar aún no es un delito, al menos, probado. Espero, y dicho sea de paso, que esas personas que ostentan tanto poder, ya que no tenemos los bemoles precisos para bajarlos de sus poltronas, lleguen a tener algún día la decencia y la conciencia precisa para irse por su propio pie, sin iniciativas que no suelen ser muy buenas.

Y como me he sentado a escribir porque ya no podía tragar más mierda demagógica opresora, aprovecharé para decir, desde mi pseudo portal de opinión, que, desde un principio, tengo la intuición de que las segundas, terceras o cuartas vueltas de las elecciones no me parecen tan mal pues son síntoma de una sociedad que ha de cambiar y está en proceso de ello. También puedo equivocarme y acabar peor todo de como está, claro. Lo único, repito, lo único malo que veo de que se repitan las elecciones es el alto coste a que ello conlleva, síntoma ineludible de lo mal que está el sistema pues creo que se podrían abaratar sustancialmente, aunque si lo hacen seguro que empezarán a cortar cabezas por quienes componen las mesas (algun@s de los cuales han bendecido esas jornadas por recibir una pequeña propina por un día sentad@s y contando cuando no llegaba nada a casa) en lugar de por las altas financiaciones  y prebendas que se llevan otr@s, bien para preparar nuevas elecciones o para vivir tocándose las gónadas entre elección y elección. Esto también me lleva a proponer sentar en esas mesas a quienes estén en paro (y algunos ya ni eso) aunque esto supongo que habría que estudiarlo bien antes de opinar al respecto pero no lo haré porque sería una pseudo opinión y, además, debería ser tratado aparte, en una de las muchas modificaciones que se deberían de comenzar a realizar ahora que la diversidad es más latente.

Creo que es mejor esta situación, digamos, administrativa en la que no han sonado recortes sociales que otros cuatro años colgados de la misma soga. Y otra razón que le da peso, para mí, a mi argumento es ver cómo los medios de los poderes (últimamente, me cuesta ponerlo en singular pero por razones que no voy a argüir aquí ahora) están cargando de sobre exceso sobre lo malo que sería ir, de nuevo, a las urnas. ¡Qué paradójico, disculpen la broma, que nos quejemos de ir a las urnas con todo lo que se defiende que se pueda ir!

Y no, no voy a disculparme si he ofendido a alguien por opinar, por muy falso, pueril, demagógico o fuera de lugar que le pueda parecer a quien lea estas líneas pues, si ha habido ofensa, ésta no está en quien la profiere sino en los oídos taponados, que no estoy yo para lustrar peanas y sí cansado de escuchar lo contrario.

¡Salud!

Juan Calle

lunes, 29 de agosto de 2016

¡Ay, Moguer!

No me gusta explicar lo que escribo pero considero necesario ubicar el contexto del siguiente soneto. En la edición de Voces del extremo 2016, un poeta recitó sobre la necesidad de despojarse de lo material, lo que llevó a cabo con un desnudo integral. Lejos de comprender el contexto y/o analizarlo dentro del respeto que creo que se debe a semejante actuación, un sector (ojo, no todos ni todas) de la población de Moguer comenzó a lanzar exabruptos que, la verdad, considero que ni vienen a cuento.

Es sobre la paradoja de la moral de ese sector sobre lo que escribo, sobre el cinismo que veo en los que apedrearon al loco que hablaba con el burro y lloraron al nobel de la localidad, a ese permanente vivir del poeta y no hacerse eco de los certámenes poéticos (¡ya vienen los "zumbaos", dicen) salvo para hacer caja... Que ese sector no se moleste, ya me declaro yo persona non grata para ellos y ellas.


¡Ay, Moguer, qué difícil es quererte!
¡Cómo te gustan los gritos al cielo,
las procesiones que enceran el suelo,
soslayar a quienes vienen a verte,

abonar aceras sueltas a suerte,
campanadas de madrugada al vuelo
o lo más infamatorio del libelo!
Y, sin embargo, lo que te pervierte

son poetas que muestran interiores,
no el dinero con que ha pagado
poder actuar para que lo desprecies.

¡Y adoras mitos en paños menores!
¡Qué incongruente!... Haber rezado
no borra el origen de las especies.

jueves, 25 de agosto de 2016

Mentes educadas

No existe mente más retráctil que la educada
y, para más ende, la consecuencia
es que la inteligencia de ese ser
acaba resultando pedante.

Juan Calle.

martes, 23 de agosto de 2016

Moguer, 24 de agosto de 2016

Mira, mijita, tus bisabuelos vivieron algo similar, por lo que no deberíamos sentirnos tan ajenos. Bueno, por eso y por una empatía que se le supone al ser humano con sus semejantes pero visto el resultado parece que es harina de otro costal.

No ignoro que estas atrocidades se vienen sucediendo en el mundo contemporáneo cada día en diferentes latitudes del globo terráqueo y que, tal vez, me dejo caer por ese simbolismo que adquieren las imágenes que "nos dejan ver" con maquiavélicas pretensiones detrás. Y no es que me sensibilice más con las imágenes más mediáticas, sino que, quizás, esté más naturalizado con la barbarie cotidiana. En el caso de Aylan, se cruzó que tenía tu misma edad y me impactó ver cómo las olas mordisqueaban su cuerpecito inerte, fuera o no colocado allí adrede.

En este vídeo, no ha sido lo que he leído en varios diarios tratando de manipular la mirada de Omran, quien es año y medio mayor que tú. Mira, cariño, fíjate en su naturalidad dentro de la consternación que tiene que padecer.

¿Te has dado cuenta de que apenas pestañea? No se opone al traslado a la ambulancia en manos de una persona desconocida aunque no pierde detalle de cada gesto o movimiento que realiza. No tiene la mirada perdida, como dicen los medios, cuando se queda sólo; tiene la mirada cegada por focos y flashes con la natural incomprensión de sentirse el centro de atención... Ni una lágrima ¿ves, mijita?

Es entonces cuando, fíjate bien, cariño, lleva su manita a aliviar el supuesto picor o molestia que suele causar un líquido cuando desciende por los ojos y se percata de la sangre que impregna la mitad de su cabecita. Y no se asusta cuando lo ve sino que, con un movimiento propio de la inocencia que otorga la infancia, mira alrededor dónde poder limpiarse y, con disimulo rebelde, se limpia la sangre de la mano en el asiento y esquiva la mirada del centro de atención como esperando a que alguien le diga que no se limpie ahí y coja una toallita.

No puedo evitar el dolor de ese momento, mijita, siendo conocedor de que casos peores que están dando cada día en otros sitios de Siria, o en Yemen, o en Malí,... y en tantos lugares, y a tantos nenes de los que, sin embargo, nunca sabremos.

Los noticiarios añaden que su hermanita no ha sobrevivido.

Disculpa, mijita, que comparta contigo estas lágrimas pero prefiero que no ignores nunca la inmundicia de este mundo ni la crueldad del ser humano cuando persigue unos propósitos y no olvides que la redifusión internacional de este vídeo, lejos de servir para adquirir una conciencia más humana va a justificar más muertes.

viernes, 19 de agosto de 2016

Donde tú estás de vuelta

Voy hacia donde tú estás de vuelta
desandando los pasos que has dado,
de los orígenes de tu pasado
donde hay riendas y ninguna suelta.

Una vez la humanidad fue disuelta,
las personas buscaron su cercado
por su color, miedo, fe o mercado
y la que llegó tarde fue devuelta.

Tienes miedo y no es por mi talante;
tal vez, también, me hiriera el orgullo
de estar yo en tu misma circunstancia.

Por desgracia, no soy tan ignorante
ya que mi miedo es mayor que el tuyo
y sólo es tiempo nuestra distancia.


© Juan Calle

lunes, 15 de agosto de 2016

El paso de mis fracasos

Como un soñador relata sus sueños,
este reo habla de su cadena;
como la luna se vacía y se llena,
entro y salgo de mi mente de empeños.

Como, al oírme, se fruncen ceños
y nunca sé poner mi cara buena,
sé saborear lo que me envenena:
Doy a la vida bocados pequeños.

He aprendido, no sin discrepancia,
que en otros planetas hay más ocasos,
a restarme la menor importancia,

a hacer pie en el fondo de los vasos
y a mantenerme, de mí, a distancia
sin perder el paso de mis fracasos.

 © Juan Calle.

domingo, 14 de agosto de 2016

DO-RE-MI-FA-SOL-LA... NO

¡Cómo rellenar tu ausencia
con latidos y suspiros!
Asumo la consecuencia
de la vida con sus giros,

rechazo la condolencia,
me expreso sobre papiros
y vivo bajo tu influencia:
No espabilo ni a tiros.

Mis gritos resultan mudos,
en mi escala falta un SI
y mis ojos van desnudos

de tanto que los vestí.
¡Cómo se templan los nudos
del estómago sin ti!

sábado, 13 de agosto de 2016

lunes, 8 de agosto de 2016

La sombra

La sombra siempre lo acompañó. No había manera de deshacerse de ella. Sólo en una ocasión consiguió estar verdaderamente a oscuras pero no pudo ver lo suficiente como para asegurar que no estaba allí.

miércoles, 27 de julio de 2016

Todos y cada uno de los días

   De repente, un día, las criaturas dejaron de ser hermosas. La brújula dio con el imán que cambió el norte de sitio; no en cuestión de destinos sino de circunstancias.

   Hasta entonces, todo parecía estable, encarrilado, incluso me atrevería a decir que cumplido y sosegado, sin desdeñar proyectos y metas cuya índole ya eran tan sólo de superación, retos de mérito. Pero las cuerdas perdieron su cordura, se tambalearon e hicieron perder el equilibrio y, consecuentemente, el control.

   Hubo que recalibrar rumbos y comenzar, de nuevo, a sopesar direcciones. Como es de prever en estas situaciones, los vientos también parecieron confabularse al acecho desacreditando cualquier vestigio de virtud.

   El tiempo se volvió a medir por estados de ánimo; y el otro tiempo, el que pasa, comenzó a marcar su huella incesable y profundamente, sin denuedo.

   El día que las criaturas dejaron de ser hermosas, algunos documentales se asemejaron a los noticiarios de sobremesa, o más bien al revés, y la horca más alta se puso al alcance de la mano.

   El albor de cada mañana quemaba en las entrañas con la acidez de la despreocupación y el ocaso de todos y cada uno de los días, largas cadenas perpetuas, pesaba con su equipaje de lágrimas sin deshacer y había que arrastrar todos y cada uno de esos días hasta caer rendido a los pies de la cama. Ningún día llegó a terminar en la cama, como si la dureza y frialdad del suelo fueran el justo tributo que debía pagar para encauzar, de nuevo, el sentido de la vida.

   Entre el albor y el ocaso, apenas una pobre escala de grises. Entre el ocaso y el albor, con suerte, reposo en medio de una maraña de pesadillas.

   Las flores arrancadas antaño con sutileza y previendo siempre la reforestación, si acaso, para comparar bellezas en el peor de los casos o argumentar obras de arte o botánicas, pasaron a ser pateadas y descabezadas directamente, quedando gran parte del polen impregnado en la puntera de sus botas cada vez más despiadadas.

   Tan sólo el desempolvado caparazón lo cobijó de la fugacidad consejera de cátedras mundanas y tesis inquisitivas de visillos y mirillas.

   Como resulta del proceso evolutivo de cada herida, surgió una costra que, sin embargo, se arrancó para que cicatrizara su misantropía dejando huella y que no hubiera nada que alegar a su extinción ni búsquedas absurdas por la desaparición de una miserable y nimia existencia.

   Arrojó el elixir de juventud por el váter y tiró hasta tres veces de la cisterna. Después, vació en su interior una botella entera de lejía perfumada; vaciando la segunda, sólo abandonó su propósito cuando el nauseabundo olor de la mezcla lo hizo salir del cuarto de baño completamente embriagado. Al menos, le había rentado uno de sus propósitos.

   Bebía sin pauta ni horario establecido, probando aleaciones líquidas, como si fuera a hallar en el fondo de cada trago una respuesta pero, a pesar de su empeño, sólo conseguía mediar treguas de reposo en los surcos de babas dispersos por el suelo cuando le alcanzaba la inconsciencia.

   Buscó las palabras más estériles para tratar de inmunizarse contra el dolor, no logrando encontrar, sin embargo, más que las más despiadadas contracciones que fluían como alcohol etílico sobre las llagas sangrantes de sus ojos. No, no había consuelo tampoco en las palabras.

   Cada manantial del que trató de abastecerse resultó ser un acantilado de fuerza y dimensiones desmesuradas.

   Su tumba estaba ocupada; su lugar en el mundo, embargado; su cielo carecía de dioses y de ciencias que le permitieran abandonar lo terrenal.

   Conoció el principio y el final de todos los accidentes geográficos y corroboró que ninguna de las consecuencias naturales se correspondían con las catástrofes personales.

   Cada minuto resultó ser una historia. Y aunque cada minuto resultara ser complemento al anterior, resulta que la historia no se escribe por momentos banales. Y todos y cada uno de esos minutos que resultaron ser todas y cada una de las historias, conformaron un historia de verdad que, sin embargo, no merecía la pena pasar a la historia común.

   Comenzó la más ardua fuga que una persona puede llegar a realizar: de su interior, de sí mismo.

   La culpabilidad es un acosador incesante frente al acecho del ego. Y vuelta a empezar cada mañana donde cada conclusión, excusa o justificación, lejos de dictar sentencia, halla una contrariedad continua que replantea, incluso, las bases de cualquier aspecto que debería asentar la seguridad de los movimientos o reflejos más ancestrales.

   La idea de fugarse a otro planeta la desdeñó desde que hubo conocimiento fehaciente de que podía ir a parar a alguno que tuviera tres amaneceres el mismo día con uno ya tenía más que suficiente pues sólo volver a su cloaca le permitía olvidarse de todas estas tonterías.

lunes, 25 de julio de 2016

Alergia de mi corazón

Contaba los años aún por vivir
y el recuerdo me traicionaba ya,
me dieron sin alcohol el elixir
y confundía el sol con el FA.
Solo me quedaban por encender
un par de pitillos a medio liar;
ya no era capaz de comprender
lo que una vez llegué a recitar.

El tiempo me ha dado la razón
y se ha vengado, no sin traición,
lacerándome con vil intención;
de modo que he puesto mi cerrazón
en descomponer mi última canción:
tengo alergia de mi corazón.

Así fue que, de nuevo, comencé,
con suma paciencia, a deshilvanar
los trémulos de voz que no canté
sin comprender lo digno que es callar.
Tuve que aprender a dividir
los que dividían de los que no,
y la aritmética me hizo sentir
que el resto de cada parte era yo.

De nuevo, el tiempo me da la razón
y se venga de mí, no sin traición,
lacerándome con vil intención;
de modo que he puesto mi cerrazón
en descomponer mi última canción:
tengo alergia de mi corazón.

©Juan Calle

viernes, 22 de julio de 2016

oír, ver y callar


Una primera grabación (muy mala, lo sé) que he de rehacer pero que comparto para que sirva para tener una ligera idea de cómo quiero que vaya el tema.

OÍR, VER Y CALLAR
(Letra y música: Juan Calle)

Por escuchar, entendía
la maldad de los mensajes;
nö escuchó la mayoría
y votó por los peajes.

Oír, ver y callar.

Intentaron que no viese
qué pasó ante mis ojos,
y, aunque no lo comprendiese,
me bastó para mi enojo.

Oír, ver y callar.

Quisieron poner cadenas
a mi voz y estaba rota,
¡qué malaje de condena
quitar a un cantor sus notas!.

Oír, ver y callar.

Como eran mayoría,
creyeron tener razón;
el mal que los perseguía
trataba de evolución.

Oír, ver y callar.

viernes, 24 de junio de 2016

Brexit y otras consecuencias

Tras lo acontecido en la jornada de hoy, como consecuencia de que la mayoría de los británicos han decidido salir de Europa (Brexit, lo han llamado), me llama mucho la atención cómo se han desplomado las bolsas tanto en Europa como en el resto del mundo.
Supongo que hay que reflexionar mucho al respecto, sobre todo cómo puede la economía mundial depender de la voluntad de un solo pueblo. Y una de las primeras reflexiones que me llegan a la cabeza es pensar qué sucedería si, de repente, el dinero careciera del valor actual para los pueblos, y cuando hablo de pueblos me refiero al pueblo llano no al financiero.
Quizás resulte algo utópico de pensar aún pero me parece muy interesante que pueda caber dicha posibilidad y las posibles consecuencias que eso pudiera tener pues, nos guste o no, el mundo financiero es el que maneja la batuta actualmente.
Otro punto importante que creo que cabe destacar es la cerrazón de la mayor parte de los políticos en no darse cuenta de cuanto acontece a su alrededor socialmente y utilicen aún lo acontecido en el brexit para seguir amenazándonos e intimidándonos. Lamento que sea el único lenguaje que sepan manejar.

Cinismo electoral

No he visto a nadie reclamando votar en el Brexit de los que lo hacen con Cataluña

viernes, 3 de junio de 2016

jueves, 10 de marzo de 2016

Cuestión de semántica

Desestimados medios de comunicación:
Los refugiados no buscan vías para entrar en Europa sino medios para escapar de la guerra y/o el hambre.