lunes, 29 de agosto de 2016

¡Ay, Moguer!

No me gusta explicar lo que escribo pero considero necesario ubicar el contexto del siguiente soneto. En la edición de Voces del extremo 2016, un poeta recitó sobre la necesidad de despojarse de lo material, lo que llevó a cabo con un desnudo integral. Lejos de comprender el contexto y/o analizarlo dentro del respeto que creo que se debe a semejante actuación, un sector (ojo, no todos ni todas) de la población de Moguer comenzó a lanzar exabruptos que, la verdad, considero que ni vienen a cuento.

Es sobre la paradoja de la moral de ese sector sobre lo que escribo, sobre el cinismo que veo en los que apedrearon al loco que hablaba con el burro y lloraron al nobel de la localidad, a ese permanente vivir del poeta y no hacerse eco de los certámenes poéticos (¡ya vienen los "zumbaos", dicen) salvo para hacer caja... Que ese sector no se moleste, ya me declaro yo persona non grata para ellos y ellas.


¡Ay, Moguer, qué difícil es quererte!
¡Cómo te gustan los gritos al cielo,
las procesiones que enceran el suelo,
soslayar a quienes vienen a verte,

abonar aceras sueltas a suerte,
campanadas de madrugada al vuelo
o lo más infamatorio del libelo!
Y, sin embargo, lo que te pervierte

son poetas que muestran interiores,
no el dinero con que ha pagado
poder actuar para que lo desprecies.

¡Y adoras mitos en paños menores!
¡Qué incongruente!... Haber rezado
no borra el origen de las especies.

jueves, 25 de agosto de 2016

Mentes educadas

No existe mente más retráctil que la educada
y, para más ende, la consecuencia
es que la inteligencia de ese ser
acaba resultando pedante.

Juan Calle.

martes, 23 de agosto de 2016

Moguer, 24 de agosto de 2016

Mira, mijita, tus bisabuelos vivieron algo similar, por lo que no deberíamos sentirnos tan ajenos. Bueno, por eso y por una empatía que se le supone al ser humano con sus semejantes pero visto el resultado parece que es harina de otro costal.

No ignoro que estas atrocidades se vienen sucediendo en el mundo contemporáneo cada día en diferentes latitudes del globo terráqueo y que, tal vez, me dejo caer por ese simbolismo que adquieren las imágenes que "nos dejan ver" con maquiavélicas pretensiones detrás. Y no es que me sensibilice más con las imágenes más mediáticas, sino que, quizás, esté más naturalizado con la barbarie cotidiana. En el caso de Aylan, se cruzó que tenía tu misma edad y me impactó ver cómo las olas mordisqueaban su cuerpecito inerte, fuera o no colocado allí adrede.

En este vídeo, no ha sido lo que he leído en varios diarios tratando de manipular la mirada de Omran, quien es año y medio mayor que tú. Mira, cariño, fíjate en su naturalidad dentro de la consternación que tiene que padecer.

¿Te has dado cuenta de que apenas pestañea? No se opone al traslado a la ambulancia en manos de una persona desconocida aunque no pierde detalle de cada gesto o movimiento que realiza. No tiene la mirada perdida, como dicen los medios, cuando se queda sólo; tiene la mirada cegada por focos y flashes con la natural incomprensión de sentirse el centro de atención... Ni una lágrima ¿ves, mijita?

Es entonces cuando, fíjate bien, cariño, lleva su manita a aliviar el supuesto picor o molestia que suele causar un líquido cuando desciende por los ojos y se percata de la sangre que impregna la mitad de su cabecita. Y no se asusta cuando lo ve sino que, con un movimiento propio de la inocencia que otorga la infancia, mira alrededor dónde poder limpiarse y, con disimulo rebelde, se limpia la sangre de la mano en el asiento y esquiva la mirada del centro de atención como esperando a que alguien le diga que no se limpie ahí y coja una toallita.

No puedo evitar el dolor de ese momento, mijita, siendo conocedor de que casos peores que están dando cada día en otros sitios de Siria, o en Yemen, o en Malí,... y en tantos lugares, y a tantos nenes de los que, sin embargo, nunca sabremos.

Los noticiarios añaden que su hermanita no ha sobrevivido.

Disculpa, mijita, que comparta contigo estas lágrimas pero prefiero que no ignores nunca la inmundicia de este mundo ni la crueldad del ser humano cuando persigue unos propósitos y no olvides que la redifusión internacional de este vídeo, lejos de servir para adquirir una conciencia más humana va a justificar más muertes.

viernes, 19 de agosto de 2016

Donde tú estás de vuelta

Voy hacia donde tú estás de vuelta
desandando los pasos que has dado,
de los orígenes de tu pasado
donde hay riendas y ninguna suelta.

Una vez la humanidad fue disuelta,
las personas buscaron su cercado
por su color, miedo, fe o mercado
y la que llegó tarde fue devuelta.

Tienes miedo y no es por mi talante;
tal vez, también, me hiriera el orgullo
de estar yo en tu misma circunstancia.

Por desgracia, no soy tan ignorante
ya que mi miedo es mayor que el tuyo
y sólo es tiempo nuestra distancia.


© Juan Calle

lunes, 15 de agosto de 2016

El paso de mis fracasos

Como un soñador relata sus sueños,
este reo habla de su cadena;
como la luna se vacía y se llena,
entro y salgo de mi mente de empeños.

Como, al oírme, se fruncen ceños
y nunca sé poner mi cara buena,
sé saborear lo que me envenena:
Doy a la vida bocados pequeños.

He aprendido, no sin discrepancia,
que en otros planetas hay más ocasos,
a restarme la menor importancia,

a hacer pie en el fondo de los vasos
y a mantenerme, de mí, a distancia
sin perder el paso de mis fracasos.

 © Juan Calle.

domingo, 14 de agosto de 2016

DO-RE-MI-FA-SOL-LA... NO

¡Cómo rellenar tu ausencia
con latidos y suspiros!
Asumo la consecuencia
de la vida con sus giros,

rechazo la condolencia,
me expreso sobre papiros
y vivo bajo tu influencia:
No espabilo ni a tiros.

Mis gritos resultan mudos,
en mi escala falta un SI
y mis ojos van desnudos

de tanto que los vestí.
¡Cómo se templan los nudos
del estómago sin ti!

sábado, 13 de agosto de 2016

lunes, 8 de agosto de 2016

La sombra

La sombra siempre lo acompañó. No había manera de deshacerse de ella. Sólo en una ocasión consiguió estar verdaderamente a oscuras pero no pudo ver lo suficiente como para asegurar que no estaba allí.