martes, 23 de agosto de 2016

Moguer, 24 de agosto de 2016

Mira, mijita, tus bisabuelos vivieron algo similar, por lo que no deberíamos sentirnos tan ajenos. Bueno, por eso y por una empatía que se le supone al ser humano con sus semejantes pero visto el resultado parece que es harina de otro costal.

No ignoro que estas atrocidades se vienen sucediendo en el mundo contemporáneo cada día en diferentes latitudes del globo terráqueo y que, tal vez, me dejo caer por ese simbolismo que adquieren las imágenes que "nos dejan ver" con maquiavélicas pretensiones detrás. Y no es que me sensibilice más con las imágenes más mediáticas, sino que, quizás, esté más naturalizado con la barbarie cotidiana. En el caso de Aylan, se cruzó que tenía tu misma edad y me impactó ver cómo las olas mordisqueaban su cuerpecito inerte, fuera o no colocado allí adrede.

En este vídeo, no ha sido lo que he leído en varios diarios tratando de manipular la mirada de Omran, quien es año y medio mayor que tú. Mira, cariño, fíjate en su naturalidad dentro de la consternación que tiene que padecer.

¿Te has dado cuenta de que apenas pestañea? No se opone al traslado a la ambulancia en manos de una persona desconocida aunque no pierde detalle de cada gesto o movimiento que realiza. No tiene la mirada perdida, como dicen los medios, cuando se queda sólo; tiene la mirada cegada por focos y flashes con la natural incomprensión de sentirse el centro de atención... Ni una lágrima ¿ves, mijita?

Es entonces cuando, fíjate bien, cariño, lleva su manita a aliviar el supuesto picor o molestia que suele causar un líquido cuando desciende por los ojos y se percata de la sangre que impregna la mitad de su cabecita. Y no se asusta cuando lo ve sino que, con un movimiento propio de la inocencia que otorga la infancia, mira alrededor dónde poder limpiarse y, con disimulo rebelde, se limpia la sangre de la mano en el asiento y esquiva la mirada del centro de atención como esperando a que alguien le diga que no se limpie ahí y coja una toallita.

No puedo evitar el dolor de ese momento, mijita, siendo conocedor de que casos peores que están dando cada día en otros sitios de Siria, o en Yemen, o en Malí,... y en tantos lugares, y a tantos nenes de los que, sin embargo, nunca sabremos.

Los noticiarios añaden que su hermanita no ha sobrevivido.

Disculpa, mijita, que comparta contigo estas lágrimas pero prefiero que no ignores nunca la inmundicia de este mundo ni la crueldad del ser humano cuando persigue unos propósitos y no olvides que la redifusión internacional de este vídeo, lejos de servir para adquirir una conciencia más humana va a justificar más muertes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario