martes, 6 de septiembre de 2016

PSEUDO-PORTAL DE OPINIÓN

Escuchaba a Rajoy, el día de la segunda votación de investidura, quejarse porque estamos en una situación sin precedentes. Creo que eso ya dice lo suficiente sobre él. De todas las maneras, por si alguien está interesad@ en tranquilizarlo, sólo habrá que recordarle que la próxima vez ya los habrá. No quiero ni imaginarme lo mal que lo habrá pasado este hombre en tantas situaciones de la vida que le hayan resultado sin precedentes, porque haberlas, haylas.

Escucho y leo con asiduidad, últimamente, no sólo en redes sociales sino también en diferentes medios de muy diversos propósitos, que sobran opiniones, pseudo periodistas,... Y lo que me preocupa de todo esto es que, verdaderamente, cause un efecto que agravaría aún más un problema latente, pero apenas expuesto, en nuestra sociedad: la libertad de opinión, la libertad de expresión. Sé que el trasfondo de todo proviene del uso que se le da a la red social, la que nos ha puesto voz (más o menos pública) a los ciudadanos que, de otra manera, no podíamos expresarnos más allá de las discusiones del bar. Quizá por eso lo llaman opiniones de barra de bar: Pues a mí no me ofende ese calificativo, siempre he reivindicado la filosofía de bar como cátedra pues es lo más similar que algunos hemos podido acercarnos a las ágoras de la antigua Grecia. Y quienes piensen que debemos callarnos, tal vez deberían de silenciarse a sí mismos antes de tratar de hacer callar a los demás, si lo dicen ellos por qué no habría de poder decirlo yo. No sé dónde pone qué oficio o condición ha de hablar y el resto callar, y bastante coaccionada está ya la libertad de opinión y expresión, algo que pretenden que sólo expresemos una vez cada cuatro años como borregos y dando gracias. ¿Acaso existe el oficio de ser humano?

Habéis visto, algun@s probado, el antídoto anti-social. Y es que me resulta repugnante una sociedad que admita que no se pueda decir que la monarquía y la iglesia son el escorbuto social y el adocenamiento de las mentes, y para evitarme problemas no lo diré. Me resulta una medida similar a la actitud (para la aptitud hacen falta capacidades y cualidades) de niños abusones en el patio del colegio. Además, hay muchos símiles, te quitan el dinero para el bocadillo (o el bocadillo directamente), te dan una paliza cada vez que tienen ocasión, reciben el apoyo y simpatía de quienes habrían de enderazarles y acaban de delegad@s de curso sancionándote porque te quejas. Creo que, al menos, pensar aún no es un delito, al menos, probado. Espero, y dicho sea de paso, que esas personas que ostentan tanto poder, ya que no tenemos los bemoles precisos para bajarlos de sus poltronas, lleguen a tener algún día la decencia y la conciencia precisa para irse por su propio pie, sin iniciativas que no suelen ser muy buenas.

Y como me he sentado a escribir porque ya no podía tragar más mierda demagógica opresora, aprovecharé para decir, desde mi pseudo portal de opinión, que, desde un principio, tengo la intuición de que las segundas, terceras o cuartas vueltas de las elecciones no me parecen tan mal pues son síntoma de una sociedad que ha de cambiar y está en proceso de ello. También puedo equivocarme y acabar peor todo de como está, claro. Lo único, repito, lo único malo que veo de que se repitan las elecciones es el alto coste a que ello conlleva, síntoma ineludible de lo mal que está el sistema pues creo que se podrían abaratar sustancialmente, aunque si lo hacen seguro que empezarán a cortar cabezas por quienes componen las mesas (algun@s de los cuales han bendecido esas jornadas por recibir una pequeña propina por un día sentad@s y contando cuando no llegaba nada a casa) en lugar de por las altas financiaciones  y prebendas que se llevan otr@s, bien para preparar nuevas elecciones o para vivir tocándose las gónadas entre elección y elección. Esto también me lleva a proponer sentar en esas mesas a quienes estén en paro (y algunos ya ni eso) aunque esto supongo que habría que estudiarlo bien antes de opinar al respecto pero no lo haré porque sería una pseudo opinión y, además, debería ser tratado aparte, en una de las muchas modificaciones que se deberían de comenzar a realizar ahora que la diversidad es más latente.

Creo que es mejor esta situación, digamos, administrativa en la que no han sonado recortes sociales que otros cuatro años colgados de la misma soga. Y otra razón que le da peso, para mí, a mi argumento es ver cómo los medios de los poderes (últimamente, me cuesta ponerlo en singular pero por razones que no voy a argüir aquí ahora) están cargando de sobre exceso sobre lo malo que sería ir, de nuevo, a las urnas. ¡Qué paradójico, disculpen la broma, que nos quejemos de ir a las urnas con todo lo que se defiende que se pueda ir!

Y no, no voy a disculparme si he ofendido a alguien por opinar, por muy falso, pueril, demagógico o fuera de lugar que le pueda parecer a quien lea estas líneas pues, si ha habido ofensa, ésta no está en quien la profiere sino en los oídos taponados, que no estoy yo para lustrar peanas y sí cansado de escuchar lo contrario.

¡Salud!

Juan Calle

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